Laia Sanz quiere alzarse con una nueva victoria en el Rally Dakar 2026 que ya se disputa hasta el 17 de enero. Su padre es leridano y su madre barcelonesa, con ascendentes gerundenses, la piloto vivió toda su infancia en Corbera de Llobregat. Cuando sus progenitores se casaron pensaron en una localidad tranquila, de montaña, que estuviese cerca de la capital. Esta campeona mundial -12 títulos del mundo de trial femenino, uno de enduro, además de otros, como tres victorias en el Rally Dakar- se estrenó en Corbera en el mundo de la competición sobre las dos ruedas.

Siendo una niña participó en su primer campeonato en Corbera, con niños de su pueblo, quedó la última, pero descubrió una afición animada por su madre. Su padre ya la llevaba a dar vueltas con la moto cuando tan solo tenía 2 años, ella iba sentada en el depósito. Aprendió con dos años a ir en bici. De su infancia solo tiene recuerdos con la bici o la moto. "Me llevaba en su moto, sentada en el depósito. Y otro de mis primeros recuerdos es cuando íbamos a un descampado, seguramente donde antes había habido un campo de fútbol, porque lo llamábamos el campo de fútbol viejo. Allí, de superpequeña, con 2 o 3 años, iba en bici. Luego más tarde, recuerdo que íbamos mucho hasta la ermita de Sant Ponç. La mayoría de mis recuerdos de infancia en Corbera son o en bicicleta o en moto”, compartió en una entrevista para ‘El Periódico’.
Laia Sanz querría competir en el Dakar con otra mujer
Se instaló en Seva una vez que volvió de Italia con moto. Allí estaba cerca del entrenamiento y tenía la montaña nada más salir de casa, por eso abandonó Corbera de Llobregat. Aunque siente que Corbera es su casa porque allí aún tiene amigos de la infancia y a sus padres.
“Corbera lo tiene todo a mano, Barcelona, el aeropuerto, la playa está a menos de media hora... Eso sí, todo está cerca, si no es hora punta. Yo tenía que salir una hora y media antes para no enganchar por la mañana el tráfico para entrar a Barcelona. Últimamente, supongo que por la crisis, se ha notado un poco menos de tráfico, pero hace 10 años, era horrible en las horas punta, yo me agobiaba mucho”, dice. Y recomienda, por supuesto, su pesebre viviente.
Ahora mismo Laia Sanz solo sueño con el día en que dos mujeres peleen por ganar el Rally Dakar.
