Le Corbusier fue uno de los arquitectos más reconocidos e influyentes del siglo XX. Urbanista, diseñador y pintor. Se le consideraba un pionero del Movimiento Moderno y la arquitectura funcionalista. Para él, “la casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de la felicidad”. En una sola frase junta poesía e ingeniería, que es exactamente la tensión principal de su pensamiento.

Hace una referencia a las casas con los estuches porque este objeto no solo contiene algo, sino que lo protege para que no se pierda ni se caiga, lo ordena y también cuida de su interior porque es valioso. No lo vas enseñando cada día, es tuyo, como la vivienda, para él no es algo para ir enseñando, sino un espacio que te acompaña en tu vida cotidiana. Por tanto, resguarda la intimidad, permite el descanso, facilita rutinas y da sentido al habitar. En ningún caso la casa es protagonista de nada, la vida es el punto central.

Gisäle Freund Le Corbusier Paris 1961 ∏ Centre Pompidou Guy Carrad
Gisäle Freund Le Corbusier Paris 1961 ∏ Centre Pompidou Guy Carrad

El suizo-francés siempre ha criticado de la arquitectura que se priorice la fachada. Él no diseñaba para impresionar, sino para que fuese funcional. Tampoco buscaba el adorno excesivo porque las casas no debían ser captadoras de miradas, sino discretas. Una casa espectacular suele fracasar porque no es cómoda, no está fabricada para que sea funcional para las personas que viven en su interior. Solo es para enseñar la casa que tienen y dar envidias por su estilo. Presumir por su exterior, como diciendo yo tengo una casa más impresionante que tú no puedes tener. Y al final lo importante de todas las casas es que tengan las necesidades básicas, como un lavabo, una cocina o una habitación donde dormir.

Una casa feliz es una casa funcional 

En la otra parte de la frase, la más práctica, dice que la casa es “la máquina de la felicidad”. Eso no significaba que sea como una máquina, fría y deshumanizada, sino que hay que hacerla eficiente, funcional y bien pensada. Como una buena máquina, no estorba, no se nota y funciona. Para él que una casa te de felicidad no quiere decir que tenga jardines, piscinas, etc, sino que tenga luz natural, aire, proporcionalidad, orden y fluidez en el espacio.

Para Le Corbusier, la arquitectura debía responder a necesidades reales, no a estilos heredados sin sentido. Por ello defendió su teoría de “Los cinco puntos de la nueva arquitectura”: plantas libres, pilotes, terrazas habitables, ventanas corridas y fachada libre.

Para el arquitecto, la felicidad está en el bienestar, la comodidad, el ritmo y la claridad. Una casa bien diseñada reduce las tensiones, acompaña hábitos, no cansa y no confunde. Es una felicidad silenciosa.

Saint Dié des Vosges   Usine Le Corbusier 20131007 01
Saint Dié des Vosges Usine Le Corbusier 20131007 01