El drama ha estado a punto de golpear a todos los trabajadores de La Sexta. Finalmente, se ha quedado en un susto. Una de las copresentadoras del programa Más vale tarde, Marina Valdés, valenciana de 33 años y paradigma de las presentadoras de Informativos de La Sexta donde trabaja desde hace 9 años. Hace pocos días salía de su jornada laboral a las 8 de la tarde. La joven periodista no tiene coche y se disponía a coger el autobús en la parada más próxima a la sede de la cadena de Planeta. Pero por una fatalidad del destino, el autobús pasó 3 minutos antes de su hora y lo perdió. Una compañera se ofreció a llevarla en coche a casa y cruzó la calle por el paso de peatones. Entonces el terror, como explica la misma Marina Valdés a ¡Hola!: ".Yo miré a ambos lados, evidentemente no venía nadie, y yo iba con el móvil mandando un audio. Terminé de mandar el audio —eso que levantas el dedo de la nota de voz— y vi perfectamente, y recuerdo súper nítido, el momento del impacto. O sea, quiero decir, cuando lo vi, ya lo tenía encima. Entonces me dio en la cadera derecha porque yo estaba casi terminando el paso de cebra, a punto de subirme a la acera, y me levantó de costado". Se despistó un momento pulsando una tecla del móvil y no vio venir un coche a toda velocidad que es el culpable del atropello porque la chica cruzaba por donde toca: el paso de cebra.

Marina Valdés, cara típica de La Sexta
Marina Valdés, cara típica de La Sexta

Marina Valdés es la presentadora de Más vale tarde en verano, cuando los dos habituales, Iñaki López y Cristina Pardo, hacen vacaciones. Durante el resto del año es una de las caras del programa y de los Servicios Informativos. Tan pronto aparece en La Sexta Noticias como en Al rojo vivo. Tiene el porte, el aspecto y la imagen de piel bronceada que comparten las presentadoras de Informativos, todas mujeres. Marca La Sexta. Su descripción de los momentos posteriores al atropello da escalofríos: "Recuerdo que, en el momento en que estaba en el aire fue como muy dramático. Yo sentí de verdad que me iba a morir porque, claro, sentí un golpe muy fuerte, me vi en el aire y pensé: o sea, me han atropellado, ¿sabes? Entonces caí con un golpe muy seco y recuerdo abrir los ojos y tener el bordillo de la acera a nada, a un centímetro, y pensar: Dios. Si hubiera caído en el bordillo sí que me habría dado en la mandíbula o en la cabeza". Estuvo a un palmo de morir desnucada

Le han quedado secuelas: "Al intentar levantarme, me vino una oleada de dolor brutal, pero brutal, un dolor que yo no había sentido en mi vida, y entonces, del dolor, perdí el conocimiento durante unos segundos. Entonces, una vez más, pensé que me iba a morir otra vez, aquí ya en plan dramática, porque me asusté muchísimo. Me recogió la ambulancia y milagrosamente, no tenía nada roto.  Tuve muchísima suerte, en una colisión así, en la que no hay frenazo previo y te llevas el impacto directamente, y más en la cadera, es muy fácil que se desplace la pelvis. Y cuando se desplaza la pelvis lo que pasa es que te desangras internamente". Está casada con un médico pero no traumatólogo, sino de estética.

Marina ya sabe que casi muere a los 33 años, la edad a la que murió Cristo. O desnucada contra la acera o desangrada porque el coche le desvía la pelvis. Sigue de baja pero viva.