Yon González pertenece a esa generación de actores que crecieron delante de una cámara sin pretender convertirse en celebridad, pero acabaron marcando a millones de espectadores. La suya es una fama diferente: silenciosa, constante, más apoyada en el trabajo que en los focos. Quizá por eso sorprende que, con el paso de los años, su nombre siga apareciendo asociado a los inicios de una actriz que ya es una superestrella internacional: Ana de Armas.

Fue en El Internado, aquella serie de misterio que marcó a toda una generación, donde ambos coincidieron por primera vez. La química entre el reparto fue clave para el éxito, pero el paso del tiempo ha colocado a cada uno en universos muy distintos. Mientras ella protagoniza superproducciones en Hollywood, él continúa cultivando una carrera sólida en España, sin grandes titulares, pero con proyectos que funcionan y un público que lo sigue desde hace más de quince años.
Lo curioso es que, pese a que el imaginario colectivo tiende a recrear esa etapa como si hubieran seguido en contacto o compartieran una amistad épica, el propio actor se encargó hace poco de rebajar expectativas. En una entrevista se limitó a decir que hace “muchos años” que no sabe nada de Ana de Armas. Ningún drama: simplemente dos carreras que tomaron caminos distintos, como suele pasar cuando se apagan las luces del plató.
Yon González encuentra su primera oportunidad en Estados Unidos con 'Velvet'
El contraste mediático, sin embargo, es inevitable. Ana de Armas, igual que Elsa Pataky en su día, construyó un puente hacia Hollywood que pocos españoles han logrado cruzar. Yon González, en cambio, nunca ha mostrado obsesión por la industria norteamericana. Lo suyo es otra cosa: series de época, thrillers, dramas intensos… un tipo de carrera que prioriza la estabilidad sobre la ambición desbocada. Además, siempre ha dejado claro que su vida privada no forma parte del escaparate: sin polémicas, sin titulares forzados, sin sobreexposición.
Resulta refrescante, en realidad. En una industria en la que parece imprescindible “cruzar el charco” para validar una carrera, Yon González demuestra que el éxito no siempre se mide en alfombras rojas internacionales. Su regreso a proyectos potentes y su constante presencia en ficciones españolas demuestran que sigue siendo uno de los rostros más reconocibles y queridos del audiovisual nacional.
Quizá ahí reside su encanto: en no intentar ser lo que no es. En mantenerse fiel a ese perfil de actor cercano, discreto y comprometido con su oficio. Porque, al final, no todos los caminos llevan a Hollywood… y no todos los actores necesitan llegar allí para trascender. Algunos, como Yon González, ya dejaron huella donde empezó todo: en las historias que se quedan para siempre en la memoria del espectador.
Yon González ha dado el salto a Estados Unidos con su versión de ‘Velvet’, la serie que arrasó en audiencias en Antena 3 con Miguel Ángel Silvestre y Paula Echevarría. También con producciones de Netflix, como ‘Las chicas del cable’.