En casa tenemos puesta una alarma en el móvil que suena cada miércoles. Porque este día es el día en el cual, en el programa Morning box, de Javier Penedo y Andrea Sánchez en 'Los 40 principales', cuentan con un colaborador que nos enamora, el gran Carles Francino. Un espacio donde cada semana, el locutor y director de La Ventana de la Cadena SER acerca alguna anécdota vivida por él mismo, relacionada con una canción clásica, una 'La vidateca de Francino'. Hace unos días les explicamos qué recuerdos le evocaban la canción de 1983 de Cyndi Lauper, Girls just want to have fun. Unos recuerdos donde el coprotagonista es su amigo Andreu Buenafuente, que lo salvó de caer al mar desde un barco. Ahora, la canción de la que ha hablado es esta maravilla de los Eagles, Hotel California:
Un tema que sonaba y sonaba y volvía a sonar en la década de los 70, hacia el año 1976, 1977, cuando él tenía 17-18, en Altafulla donde pasaba los veranos, en la Costa Dorada. El bueno de Francino avisa que "os voy a contar una historia de amor platónico", y explica qué chica fue su primer amor, aunque la cosa no acabó como él hubiera querido. Se sitúa a él mismo con aquella edad adolescente y post-adolescente, "verano, mar, calor, playa, Altafulla", en un chiringuito de playa de los de toda la vida, "un bar, con unas lucecitas, para bailar". Y una noche de aquel verano, apareció una chica que no ha olvidado nunca: "Aparece una chica rubia, muy rubia, luego supe que era holandesa. Yo la veía de lejos y ella me miraba de lejos también". ¿Qué pasó con ella? ¿Aquellas miradas de lejos se acercaron?...
"Nos mirábamos..., pero nunca llegábamos a aproximarnos. Además, yo creo que no nos hubiéramos entendido, porque yo no hablo ni papa de inglés", reconoce. "Nunca supe de su nombre, pero fueron varias tardes y varias noches de mirarnos a los ojos cuando sonaba esta canción". Carles iba cada noche desde Tarragona, con su moto, una hora y cuarto para recorrer los 107 kilómetros que lo separaban de su holandesa rubia, muy rubia. Un amor platónico que duró una semana. Una semana al ritmo de "Welcome to the Hotel California. Such a lovely place, such a lovely face. Plenty of room at the Hotel California. Any time of year, you can find it here". Una semana escuchando cantar a Glenn Frey sin que la cosa fuera a más. ¿Cómo y cuándo acabó la cosa? "Hasta que un día fui y ya no estaba". No sabía ni dónde se alojaba ni su nombre ni nada, "no he sabido nunca nada de ella, solo que estuvimos varias tardes y noches mirándonos como dos gilipollas"...
¿Os imagináis que ahora empiezan a llegar mensajes de mujeres holandesas que de jóvenes, veranearon en Altafulla y estuvieron una semana mirándose con un chico catalán mientras de fondo sonaba Hotel California de los Eagles? Carles, si esto pasa, infórmanos.
