Esta noche hay un partido importante en el Camp Nou. El Barça de Hansi Flick recibe al Celta a las nueve y media, con el objetivo de conseguir la victoria, sumar 3 puntos más y continuar con la ventaja de 9 puntos respecto a su perseguidor, el Real Madrid, para asegurar la Liga. Ayer martes, el conjunto merengue volvió a jugar una castaña de partido, aunque sumó los 3 puntos con más pena que gloria, 2 a 1 contra el Alavés en el Bernabéu. Pitos a Vinicius, que pidió perdón a la afición después de marcar un gol, pitos a Camavinga después de su expulsión en la Champions contra el Bayern y un rumrum constante en las gradas, con los aficionados inquietos por el sopor de partido que estaban perpetrando los jugadores madridistas y con una temporada donde, si todo acaba como parece, volverán a no ganar ningún título, segunda temporada en blanco consecutiva.

Álvaro Arbeloa / Europa Press

Uno de los responsables de este nuevo fracaso merengue está en el banquillo. Xabi Alonso no cuajó y le echaron, y le sustituyó un tipo gris, Álvaro Arbeloa, que parece un títere de su Florentineza, que dice lo que los que mandan y la caverna quieren oír, y que no hace jugar a nada a sus jugadores. El viejo cono-cido de Gerard Piqué, de quien un colaborador genial del Onze de 3Cat, Joan Poquí, se mofó cuando el Bayern les envió a la calle la semana pasada, poniéndole un cono gigante al lado de su cara cuando aparecía por el monitor. Con el madridismo echando espuma por la boca de cómo se puede permitir esto en TV3 y bla, bla, bla.

Arbeloa es un tipo que cae mal. Su semblante, su actitud y lo que dice cuando comparece en la sala de prensa, todo ello hace que sea un entrenador que pocos respeten. Es lo que tiene hacer el paripé de decir, sin vergüenza, estupideces como las que dice constantemente sobre el Barça o sobre por qué está a punto de perder una nueva Liga el Madrid, con el mantra de los arbitrajes en contra. Hay que tener muy poca vergüenza para decir esto y creerse lo que estás diciendo:

Arbeloa es un tipo irritante. Y si no, que se lo pregunten al gran Albert Om. El presentador catalán ha pasado por los micrófonos del Tot Costa de Catalunya Ràdio, y ha dejado caer una reacción totalmente comprensible que seguro que comparten muchos aficionados culés. "A mí me pasa una cosa con Arbeloa...". ¿Cuál? Que "cuando le veo, tengo que cambiar de canal. Es decir, escucharlo, puedo, todavía, pero muy justo, muy al límite. Pero verle el físico, verle aquella cara, aquella barba teñida, es decir, aquella cosa, de verdad que cambio de canal literalmente, es decir, no es una exageración. Realmente me crispa Arbeloa. Es el servicio que ha hecho Arbeloa: añadir más leña al fuego":

Entendemos perfectamente a Albert. En casa nos pasa lo mismo.