"Normalmente me pasan cosas. Cuando estoy cansado, más". Esta frase la ha dicho recientemente el maravilloso Berto Romero en el no menos maravilloso pódcast La ruina conducido por Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes. Un espacio donde diferentes invitados comparten momentos de vergüenza ajena, de tierra trágame, que a todos nos han pasado alguna vez. Un pódcast hilarante, donde se escuchan historias que te dejan con los ojos como naranjas. El bueno de Berto ha ido muchas veces como invitado, pero siempre tiene alguna ruina guardada para provocar la risa máxima de los presentadores y el público. Y las dos nuevas que ha compartido tienen que ver precisamente con un momento reciente en que estaba muy cansado.

Berto, a nivel profesional, pasa por un gran momento, con su programa de radio Nadie sabe nada con Buenafuente, con su espectáculo teatral Lo nunca visto, con el que gira por España y ahora, además, está muy orgulloso porque estrena un film escrito y protagonizado por él, 5 minutos más, con Belén Cuesta y Javier Cámara en el reparto:
Este film lo proyectaban en el reciente festival de cine de San Sebastián, un sábado, pero él no podía ir porque estaba haciendo función en Murcia con su obra, viernes, sábado y domingo. Finalmente, sin embargo, los del teatro de Murcia se lo arreglaron y le pasaron la función del sábado al domingo. De esta manera, Romero podría ir y volver a San Sebastián para participar en la presentación y proyección de su película. Ahora había que resolver cómo ir de Murcia hacia allí: "una opción era un avión privado. Por lo que sea no me lo pusieron. También se barajó una ambulancia y un coche mortuorio como opción, pero se ve que es ilegal. Al final fui en coche por la noche, llegué bastante cansado". Toda la noche en coche, y al día siguiente, sábado, un no parar de entrevistas antes de la proyección. Y después, una fiesta... "Yo, al día siguiente, tenía que volver a Murcia. A la una estaba durmiendo. Mi mujer estaba en la fiesta también".

Los dos, pues, en la fiesta del sábado por la noche, llena de gente. Su mujer "a la que yo adoro" y con quien tienen una costumbre, un pacto tácito: "hay una cosa que me gusta hacer, con su consentimiento (llevamos 23 años como pareja), que es ir por detrás", cuando está hablando con alguien en una fiesta, "pellizcarle el cachete del culo, seguir avanzando, y girarme". Una broma de dos enamorados que llevan juntos toda la vida... "Pero al girarme para mirarla, que supuestamente estaba detrás, ella estaba allí (al otro lado)... El mundo se detuvo. Era otra persona, era otra persona que no era mi mujer, a la que yo le había engaltado bien un pellizco en el culo. No la conocía, pero era amiga del resto de gente que me conocia a mí. No se parecían en nada, ¿eh? Una rubia, la otra morena, vestidas distinto. Yo, como que geolocalicé el culo y estaba muy cansado".

Estupor de Ignasi, Tomàs y el público al oírlo. Pero el cansancio le hizo pasar otra mala pasada en San Sebastián. "Me fui a la cama después de pedirle perdón y pensando que ya tenía una ruina". Pero había tiempo para otra. Al día siguiente "me levanto, he de coger otro coche de vuelta a Murcia, seis horas. Quedé con el conductor a las 8 de la mañana. Calculé en ir antes a las 7 y media a desayunar al hotel. Estoy allí desayunando, voy rápido, pido el café, y entonces aparece el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ese tío guapo, que había estado en la proyección el día anterior".

El ministro se le acerca ("vive cerca de donde vivo yo, y alguna vez me he cruzado con él, pero yo no le he dicho nada") y después de saludarlo le dice si a ver si algún día quedan para tomar un café por el barrio, "y me dijo: 'bueno, nos pasamos los móviles, dame tu número y te hago una llamada perdida para que tú tengas el mío', pero como estaba medio dormido, eso no se me quedó. Yo estaba preocupado porque no me habían traído el cafe, y preocupado por si el del coche que me llevaba a Murcia me llamaba"... ¿Qué hizo el ministro? Se fue a desayunar cuatro mesas más allá, y Berto se fue a lo suyo, y seguía preocupado pensando "el del coche aún no me ha llamado". Y de repente, "pensé en mirar el móvil a ver si me había llamado. Vi una llamada perdida y pensé: 'ya está el del coche que igual no ha podido aparcar ahí fuera y me está buscando e igual pierdo el coche'. Y digo: 'pues le llamo y le digo que estoy aquí tomando un café"...

Evidentemente, "llamo y empiezo a oír un móvil en el restaurante y yo pensando: ¡encima el tío ha entrado a tomarse un café aquí, será posible!'. Y de repente veo al ministro de Cultura mirando su móvil y mirándome a mí y no entendía nada. Lo único que se me ocurrió fue ir hacia él y decirle: 'mira, para que veas la clase de persona con la que estás tratando'"... Berto Romero, maravilloso una vez más. Por favor, pedimos a Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes que lo inviten cada semana.