Este fin de semana se ha estrenado el nuevo film de Pedro Almodóvar. Hace un tiempo, se acuñó la expresión: Ser un chico o una chica Almodóvar, cuando algún intérprete formaba parte de alguno de los repartos del director manchego. Y ahora, un genial actor catalán, Quim Gutiérrez, ya lo puede decir, pues forma parte de Amarga Navidad, la última película del director de Mujeres al borde de un ataque de nervios, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Átame, Volver y tantas otras.

Una película, la de Almodóvar, que compite en taquilla (bueno, es un decir), con la avalancha de espectadores que están arrasando yendo a ver Torrente presidente: "Me alegro de que la gente vaya al cine, pero ‘Torrente’ no es el tipo de película que me atrae”, ha dicho el actor catalán de 44 años en una entrevista para el diario El País. El inolvidable 'Martí Aiguader' de Poble Nou o el 'David Peris' de El cor de la ciutat lleva ya muchos años dedicado a hacer sobre todo mucho cine, y ya hace 20 años que ganó el Goya por AzulOscuroCasiNegro. De trabajar con Almodóvar dice que "No hay mejor escaparate que una película de Almodóvar. Me impresionó su vulnerabilidad, eso me pareció enternecedor, pero no desde un sitio condescendiente". Poco amigo de airear su vida privada, no comulga demasiado con el hecho de que durante la promoción, "se nos obliga a hablar de nuestra vida personal y además a contarlo de manera graciosa. Hay que ser ingeniosos. Yo ya lidio con dificultad con mantener mi privacidad como para convertir mi vida en el eje de mi carrera".

Sobre la idea de que algunas producciones contratan actores por sus followers en redes, tiene claro que "yo estoy en redes un poco a la fuerza. Yo, por voluntad propia, haría menos de lo que hago. Muchas veces no te ofrecen un papel por tu talento interpretativo, sino por tu capacidad para resolver la promoción. Eso me parece muy injusto. Hay muchos actores que son introvertidos y me cuento entre ellos". Poco amigo de hablar de su vida privada, sí que lo hace cuando dice qué pasa en casa con las redes sociales, que tampoco le entusiasman: "Las redes tienen unos efectos devastadores en el cerebro. En mi casa hay una política de cero teléfonos". Admite que "a veces, me sigo enfadando" con la prensa del corazón, como un vídeo en la playa con su mujer y su hijo o unas fotos suyas desnudo: "hace dos veranos una revista sacó un vídeo mío con mi chica y mi hijo en la playa. Directamente no he hecho más cosas con esa cabecera. Hace unos años sacaron unas fotos mías desnudo. Pleiteé y gané".

Un Quim Gutiérrez feliz por el buen momento profesional que está viviendo, y por el momento personal, con una familia que adora, aunque ahora está en aquella época de levantarse de vez en cuando a altas horas de la madrugada. "No ha pasado una buena noche. Uno de sus hijos lo despertó a las tres de la madrugada por una pesadilla, así que estuvo hasta el alba cazando arañas imaginarias. Disimula bien el cansancio", dicen en el mencionado medio. Y él: “Es lo bueno de ser actor. Se nos da bien interpretar papeles”. Se le da bien actuar, aunque de pequeño, antes de ni soñar con la carrera que se ha forjado delante de cámaras, tenía otro sueño, muy peculiar: “De pequeño quería llamar la atención de la gente. Veía a los políticos en televisión y quería eso. Quería ser alcalde de Barcelona”. Un sueño compartido por otro crack catalán, Toni Clapés ("Ya somos dos los que queríamos ser alcalde…"). No sabemos qué habría pasado si Quim se hubiera dedicado a la política. Habríamos perdido un actor mayúsculo, pero seguro también que habríamos tenido un alcalde maravilloso. Yo, y muchos, lo votaríamos.