A Manu Guix le lame un pie el fútbol. Un dato básico para entender el estupor que ha vivido el genial músico catalán recientemente en casa. A él, háblale de canciones, de composiciones, de teatro, de piano, de escenarios, pero no le hables de fueras de juego, de presión alta, de Balones de Oro, de pichichi, de 4-3-3 ni de nada que tenga que ver con el deporte más seguido del mundo. Pero no en su casa. O para ser más exactos habría que decir: pero no en su casa... hasta ahora.

Manu ha pasado por el Versió RAC1 y ha hecho una confesión sensacional: "Me ha salido un hijo futbolero... ¿Qué hago yo con un hijo futbolero?? ¿Por qué me ha salido un hijo futbolero?", se pregunta. Y es que él no entiende de dónde le ha venido esta verdadera pasión futbolera a su hijo, cuando en casa siempre han pasado olímpicamente. ¿Qué influencias ha podido tener su hijo? "No lo sé, pero le encanta, está loco". ¿Qué ha tenido que hacer? Como buen padre, satisfacer a su hijo y hacer que esté feliz. Por ejemplo, "estoy pagando el Movistar en casa, el fútbol, para ver el fútbol en casa", para que el niño vea todos los partidos de cada jornada y los de Champions. "Prepárate para los fines de semana. Ahora arriba, ahora abajo, ahora vamos al Delta, ahora a no sé dónde, a hacer partidos de fútbol", le avisan. Y es que si el niño tiene afición por el fútbol, querrá tanto verlos por la tele como jugar en algún equipo e hipotecar los fines de semana según cuándo y dónde jueguen. Los padres con hijos futboleros sabemos de qué hablamos.

Incluso, y aquí el bueno de Manu ya ha puesto el grito en el cielo, a su hijo también le gusta mirar... los partidos de la Roja: "¡Y quería ver el partido de la selección española del otro día!", dice escandalizado. "¿Qué dices??? ¡Pero qué mierda es esta, por favor!", se oye decir de fondo al maravilloso Vicenç Martí. Y Manu se pregunta: "¿Un Mundial sí, pero un amistoso?? ¿Tú crees que tiene que mirar amistosos de la selección española?". Quizás mirar partidos de la Roja sí que puede hacerlo, aunque le sepa mal a Manu, pero lo que sí tiene "prohibido" es que "él mira fútbol, pero en el cole no juega a fútbol"... "¿Y si te jubila y tienes un Messi en casa?"... "No, ya va tarde para ser un Messi. Tiene prohibido jugar a fútbol. Yo no quiero hacer eso (de ir cada fin de semana a los partidos del hijo). Él hace escalada y ya está", dice socarrón.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Veremos qué acaba pasando... Pero vaticinamos que si el hijo de Manu quiere jugar a fútbol, el padre se lo comerá con patatas y le irá a ver cada fin de semana. Como toca. Lo que sea para contentar a nuestros hijos. Lo que ya no nos imaginamos tanto es que el músico y cantante se siente en el sofá a ver un partido de la selección española con su hijo, y mucho menos, que celebre los goles de la Roja.