Se llama Lluís Margarit, pero todo el mundo lo conoce como Irieix, un peculiar nombre artístico, un "nombre propio que se usa en Catalunya, que creo que hay siete, si no recuerdo mal. Mi madre me quería poner Irieix, porque tenemos un pariente lejano que se llama así, le gustaba mucho y me querían poner así, pero en el último minuto mi abuela dijo 'pongámosle Lluís, como el otro abuelo'". Un cantautor catalán al que vale mucho la pena seguir la pista, y que hace unos meses publicó un disco extraordinario, Irieix I 'El geperut':
Una de las propuestas más marcianas y a la vez estimulantes de la música catalana de los últimos tiempos. Un cantautor galáctico nacido en Granollers hace 32 años, que tiene influencias musicales tan eclécticas como Sisa, Juan Gabriel, Power Burkas, Guillermina Motta, La Ludwig Band, John Paul Young, Luis Aguilé o Kanye West.
Una muestra fehaciente de esta personalidad absolutamente peculiar como músico la encontramos en el mencionado trabajo discográfico de Irieix, donde se encuentran canciones de todo tipo, muchas en catalán, pero también en castellano. Unos temas, eso sí, que canta con un acento diferente al castellano. ¿Por qué? Él mismo lo justifica de manera paradigmática y sincera: "El castellano que trato es más bien uruguayo, porque ya sabéis que los catalanes tenemos una cosa con Castilla, ¿no? Intenté hacer el acento uruguayo porque el castellano me parecía un idioma invasor. Cuando compongo, no acabo pensando 'ahora lo haré en castellano', sino que es como eso, ir tocando acordes con la guitarra y va saliendo. Tengo muchos referentes de música latina; creo que cuando componemos, tiramos mucho de referentes, y van saliendo músicas y acentos que te gustan, Luis Aguilé, por ejemplo, me gusta mucho, que es latinoamericano, pero imita el español". Son palabras en El món a RAC1, que durante el verano presenta Sergi Ambudio en sustitución del pilar habitual, Jordi Basté.
Este "electrocantautor de espíritu cabaretero", como lo han definido de manera maravillosa en la revista Rockdelux, promete darnos muchas alegrías, no solo por lo que compone o canta, que lo hace de maravilla, sino también por lo que dice. Quédense con este nombre, Irieix.