Nos encanta Beth. Y nos encanta La ruina de Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes, el pódcast al que van celebrities y anónimos a confesar sus miserias, sus momentos de vergüenza, los muertos en el armario que tenemos todos escondidos, y que lo hacen provocando carcajada tras carcajada en el resto de espectadores. Un programa cuya esencia es justamente esta: los momentos tierra, trágame que hubiéramos querido evitar, pero que pasaron, y que años después no te puedes quitar de la cabeza. Así que imaginen qué podía salir de un programa como este y de una cantante maravillosa, que además, siempre se ha caracterizado por decir lo que le ha salido del moño, por hablar claro y no ser hipócrita, por decir las verdades. Y aquí la tenemos, Beth Rodergas en La Ruina, dispuesta a compartir una de las "muchas ruinas, me costó mucho elegir. Algunas no quiero hacerlas públicas, porque me avergüenzan o implican a otra gente"... Pero la que ha elegido ha sido sensacional.

Por ahora, la de Súria está muy atareada. La segunda temporada del musical El fil invisible en el Teatro Goya, también en Madrid, bolos, conciertos y preparando nuevo disco. Una Beth que muchos años después de salir de Operación Triunfo, donde quedó finalista en su edición, la segunda, se ha forjado una carrera sensacional. Pero viajemos hacia poco después de salir de la academia, cuando ella vivía en Barcelona y la invitaron al estreno de una obra, un musical, en un teatro de Barcelona. Una Beth que reconoce que "no soy mucho de ir a eventos, ni estrenos, siempre me da pereza". Aquel día fue... y eso que iría sola, "aunque sabía que me encontraría compañeros y gente del sector".

Empieza la obra... "y era horrorosa, muy chungo, todo muy forzado, en calzador, no me estaba gustando nada", pero ella, en el patio de butacas, sola, sin ningún amigo al lado con quien rajar durante la obra. Así que imaginen las ganas que tendría de desembuchar durante el descanso... En el hall del teatro, todo lleno de gente, y ella buscando a alguien con quien comentar lo que estaba viendo. Y se encuentra con Tricicle, Joan Gràcia, Carles Sans y Paco Mir. "No éramos colegas, pero sí conocidos, porque antes de lo de la tele, mi padre tenía una imprenta y les había impreso cosas para sus espectáculos".

Con ellos allí, empezó a descargar: "'Vaya mierda esto! ¿Os está gustando? Es chunguísimo. No entiendo nada', ahí recreándome", hasta que les preguntó a Tricicle: "Vosotros que entendéis de esto, ¿creéis que esto funcionará?". ¿Qué le respondieron?: "Veía que entre ellos se miraban y tal, y Paco Mir me dice: 'Pues eso espero, porque somos los productores".... No acaba aquí la cosa. Esta ruina tiene una minirruinita, cuando, roja como un tomate, intentó justificarse y salir del jardín, "Hostia..., no, es que..., entre gustos..., igual la segunda parte mejora... No sabía dónde meterme", y se marchó de la conversación con Tricicle, y se encontró a otra conocida, Irene Montalà. "No es que fuéramos súper amigas, pero sí que hubo una época que habíamos quedado mucho por Madrid, colegas".

Y con ella se confesó: "No sabes lo que me acaba de pasar", explicando el encuentro con Tricicle. "Esto me parece una mierda, no me ha gustado nada, a los del Tricicle les he dicho que es chunguísimo, porque ¿tú lo has visto, no?....", empieza a decirle Beth a Irene, hasta que esta la corta: "...Para, para. No sigas, que el director es mi novio"... Podéis ver la ruina de Beth, la doble metedura de pata, hasta el minuto 10:
La entendemos perfectamente... Cuántos momentos de querer esconderte han tenido lugar después de sincerarnos con la persona equivocada... Beth, maravillosa. Nos encantan las personas así, que dicen lo que piensan.