Siempre que se estrena un nuevo programa de tele, es motivo para felicitarnos. Y si este nuevo programa lleva la firma de Toni Clapés, mejor que mejor. El presentador acaba de estrenar con éxito su regreso a la televisión, el Cervells mínims de 2Cat, que consiguió un 5% de share, un buen dato. Un estreno que ha contado con los colaboradores que estarán siempre, los extraordinarios Guillem Estadella, Alba Segarra y Txabi Franquesa, y con invitados como Carles Sans, un valor seguro para debutar con buen pie.
El componente de El tricicle es un tipo que hace mear de risa cuando explica las cosas que le han pasado. Solo hace falta que vayan al teatro para verlo en acción recordando algunas anécdotas vividas. Ayer miércoles, en Cervells mínims, Carles habló, por ejemplo, de uno de sus pánicos. Un pánico del que habló con su característico humor. Un miedo atávico a volar, revelando hasta qué punto llegó a evitar subir a un avión: "Yo había llegado a ir en coche a Helsinki". Pero no solo fue así hasta Finlandia: Nápoles y Atenas también forman parte de su lista de viajes por carretera. Y no por vacaciones, sino por trabajo. Con sus compañeros Paco Mir y Joan Gràcia yendo en avión para llegar al mismo destino, volando el mismo día o el día antes, y él, Carles, saliendo en ruta hasta dos o tres días antes para llegar a tiempo a las actuaciones.
Un poco como lo que le pasaba al extraordinario jugador holandés del Arsenal Dennis Bergkamp, que tenía un miedo inevitable a volar, y cuando sus compañeros jugaban por Europa, él tenía que salir en coche y barco, para ir de Londres al continente, con mucho tiempo de antelación. Carles Sans explica que a veces ha viajado solo y otras, con su mujer, que no siempre estaba dispuesta a pasar tantas horas en la carretera: "Me decía: '¿Sabes qué?' Ve tú", explica entre risas.
¿Qué se ha hecho de aquel pánico a volar? Afortunadamente, ya forma parte del pasado, ya que ya viaja en avión. En Atenas, por cierto, uno de los destinos donde fue por trabajo, sufrió un pequeño altercado cuando, después de dejar el coche aparcado, descubrió que las matrículas le habían desaparecido. Inicialmente, pensó que las habían robado, hasta que una llamada a la embajada española le permitió entender qué pasaba. Y es que en Atenas las autoridades pueden retirar las matrículas de los vehículos mal estacionados en lugar de llevárselos con la grúa, como pasa en nuestro país. En este caso, la solución es ir a una comisaría para recuperarlas. "500 euros más tarde, sales con las matrículas bajo el brazo". Eso sí, después las tienes que volver a atornillar por tu cuenta.
