Dentro de unos días se estrena en salas una nueva película de Carlo Padial que promete hacernos reír y emocionarnos a partes iguales. Una comedia con los grandes Berto Romero y Judit Martín como protagonistas, una pareja que quiere montar una pizzería temática de cine: Pizza Movies:
“Va de una pareja que se quiere todo el rato. Hoy en día, con cómo está todo de mierda, es casi punki”. Berto Romero tiene razón. En una época como la que estamos viviendo, ver esto es una rara avis. El actor y cómico catalán ha visitado La Revuelta por 12ª vez, y, como siempre, ha alborotado el gallinero y se ha prestado a todo, incluso, a bailar con una especie de sardina verde enfadada en el plató de Broncano y compañía.
Berto tiene la virtud de hacernos partir de risa con sus caras, sus comentarios o las referencias al tamaño de su nariz, sarcástico como pocos, brillante y rapidísimo, pero a la vez, de hacernos reflexionar, de hacernos pensar, porque va dejando comentarios y reflexiones con mucha profundidad. Esta vez, una confesión sobre la muerte, en particular, sobre la suya, sobre el día que él se vaya al otro barrio, esperemos que de aquí a muchos años. Broncano le pregunta tal cual si tiene pensado qué pasará el día que él falte, qué pasará el día de su muerte. Romero, evidentemente, ya no estará, pero eso no quita que lo tenga todo atado y bien atado. Una respuesta que provocó perplejidad, por la concreción, en un Berto que solo tiene 51 años: “Yo lo tengo todo estipulado en el notario. Tengo un sobre donde están todos los papeles para que, si me pasa algo, mis hijos puedan cogerlo y lo tengan todo preparado”.
De hecho, especificó que incluso ha escrito una nota para sus tres hijos: “Dentro les tengo puesto una nota que pone: ‘Hijos, si estáis leyendo esto, es que ha salido todo mal’”. Como siempre, mezcla de humor negro con una reflexión realista sobre la vida y la responsabilidad familiar. Un momento íntimo, una reflexión realista sobre su propia muerte, que nos ha recordado la muy recomendable serie de Berto Romero, con Andreu Buenafuente como fantasma de un mentor suyo que murió, El otro lado:
Esperemos, sin embargo, que cuando Berto fallezca, repetimos, de aquí a mucho tiempo, todo sea mucho más académico y racional.