La vida de la familia Ortiz Rocasolano ha experimentado un cambio radical desde que Letizia entró a formar parte de la familia real. Paloma Rocasolano, abuela de Leonor y Sofía, ha dejado atrás sus días de playa en Benidorm para sumergirse en la elegancia y la reserva. A menudo, se le ve paseando por el centro de Madrid junto a su pareja o su hija, Telma Ortiz.
Una de las paradas habituales de Telma es una boutique en la calle Serrano, conocida por ofrecer productos de lujo inalcanzables para muchos. Esta tienda, especializada en gadgets y cosméticos de alta gama, es un lugar al que Telma acude con frecuencia en busca de tratamientos cosméticos y productos exclusivos para el cuidado de la piel.
Telma Ortiz se aprovecha del estatus de su hermana Letizia
Telma Ortiz se desenvuelve con naturalidad en el opulento barrio de Salamanca, codeándose con la alta sociedad y frecuentando las boutiques más exclusivas. Su conexión filial con la realeza le otorga ciertos privilegios, y no duda en sacar provecho de ello.
Una de las prácticas habituales de Telma es asistir al evento de exhibición organizado por Carolina Herrera en Madrid, donde espera con anticipación la oportunidad de obtener ropa sin costo alguno. Junto a Letizia, selecciona prendas de la colección presentada por el personal de la tienda, aprovechando su reconocimiento para obtener artículos de alta gama sin pagar.
Telma Ortiz, vetada en algunas tiendas de lujo de Madrid
El vestuario de Telma destaca por su distinción, luciendo marcas prestigiosas y de alto valor. Con la asesoría de un estilista, realza su atractivo visual y comparte las mismas marcas de moda que su hija, Letizia, reina de España.
Telma suele mencionar su relación con la reina al entrar en tiendas, buscando un trato preferencial e incluso obteniendo artículos sin pagar. Su reconocimiento es tal que en algunos lugares le han prohibido la entrada, evidenciando el impacto de su nombre en el ámbito de la moda y la alta sociedad madrileña. Esta negativa ha alejado también a Letizia, que ha dejado de ser clienta top en los establecimientos en los que miran con reticencia a Telma.
