Todavía quedan semanas para que la princesa Leonor acabe su formación militar, en el tercer curso haciendo de soldadita española, ahora en el aire, y empiece su formación académica yendo a la universidad a estudiar una carrera. En el caso de la heredera, la elección ha sido Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid, concretamente en el campus de Getafe. Un aterrizaje, el de la primogénita en el campus, que se espera con expectación por los vecinos de la zona. Por ejemplo, por los encargados del bar de cabecera de los estudiantes, el local más representativo, El Eskinazo, una cervecería donde Leonor y sus nuevos amigos y amigas irán cuando tengan ratos libres a tomar cervezas y tapas como huevos estrellados, patatas bravas o con alioli.

Un local que ya ha pensado qué harán cuando aterrice la princesa: "Entre clase y clase vienen y se toman un refrigerio, una cerveza, un refresco, y se toman una tapa. Tengo veintitantas tapas que eligen con la consumición. Entonces, mi idea sería sacar una tapa llamada Leonor". En cuanto a la llegada del mismo centro, ya se ha anunciado que la hija de Felipe y Letizia tendrá una jornada de bienvenida antes de empezar sus clases en la Carlos III. Una especie de introducción, de encuentro con académicos y alumnos veteranos donde también se contempla una gymkhana con premios. Una jornada para integrar y acoger a los nuevos estudiantes, sean de la procedencia que sean, y asesorarlos en materia de actividades culturales, deportivas o de bienestar emocional, donde se espera que Leonor las aproveche y forme parte.

Desde que se dio a conocer cuál sería el futuro académico de la princesa, dónde iría a parar y en qué universidad estudiaría, ha habido muchos interrogantes sobre su día a día. Y más, siendo hija de quien es. No hay que olvidar el control que tenían los padres sobre la escuela y lo que comían o dejaban de comer los alumnos, o cuando fueron a hacer el bachillerato en el UWC Atlantic College de Gales y no dejaron que trascendiera ninguna imagen de sus hijas. Y es que el tema de la privacidad o de la exposición de la heredera puede provocar dolores de cabeza a Felipe y Letizia. En este sentido, el centro universitario se ha pronunciado sobre cuál es su postura sobre un tema que preocupa a los monarcas: la utilización de los teléfonos móviles en el campus, teniendo en cuenta que dentro de muy poco estará allí su hija mayor.

Según confirma Monarquía Confidencial, y ante la expectación de la próxima incorporación de la princesa de Asturias al centro, fuentes próximas a la institución han confirmado que "no habrá restricciones generales ni avisos específicos sobre el empleo de estos dispositivos en las zonas abiertas" y que "no existirá ninguna prohibición ni aviso específico sobre el uso de teléfonos móviles en los espacios comunes del campus". Es decir, que los compañeros de Leonor, sean amigos o no, podrán utilizarlos como les dé la gana, tanto en la cafetería como en los pasillos, bibliotecas o áreas de recreo, esté o no la princesa. Faltaría más. Además, "la Carlos III no contempla emitir un comunicado general ni instrucciones específicas dirigidas a los alumnos que compartirán clases con ella y no prevé adoptar medidas extraordinarias". No piensan dar instrucciones, pues, a los futuros compañeros de la heredera, como si se tuviera que tratar esta como si estuviera en una burbuja de sobreprotección. Una manera de ser una más, pero que seguro que hace estar intranquilos a sus padres, por lo que se pueda filtrar de ella en el campus.