La reina Letizia ha estado bajo un intenso escrutinio en la Casa Real española durante los últimos meses, y su situación ha adquirido un matiz personal que ha generado gran interés mediático. Las acusaciones de supuestas infidelidades hacia su esposo, el rey Felipe VI, han puesto en la mira a Letizia, cuestionando su futuro como reina consorte y manchando su reputación. Tras este episodio que ha puesto a Letizia en la picota, la reina está siendo relegada a un segundo plano. Y mientras tanto, se van revelando detalles sorprendentes sobre su vida personal y sus raíces familiares, lo que ha complicado aún más su posición.

Uno de los aspectos más impactantes que han salido a la luz es la revelación de que Letizia ha mantenido secretos sobre sus abuelos, Paco y Enriqueta. Según el periodista Jaime Peñafiel, autor de varios libros que han expuesto la vida oculta de Letizia, la reina sentía una profunda vergüenza de su linaje.

Paco con Letizia y Felipe

La reina Letizia ocultó a su familia por vergüenza

Letizia creció en un entorno que no correspondía con la imagen tradicional de la monarquía. Su madre, Paloma Rocasolano, fue una conocida sindicalista de izquierdas, y su padre, Jesús Ortiz, tuvo diversas profesiones, entre ellas la de técnico de radio. Pero lo que más le pesaba a Letizia era el pasado de su abuelo, Francisco Rocasolano, quien había sido taxista y comunista. Estas raíces, que poco tienen que ver con el glamour y la opulencia de la vida real, fueron un motivo suficiente para que Letizia optara por mantener a sus abuelos en un segundo plano.

Tanto es así que optó por mantener a sus abuelos alejados de los actos públicos, especialmente de aquellos de gran relevancia, como los celebrados el 12 de octubre y que se han repetido este sábado bajo una intensa lluvia. Esta decisión no solo revela la complejidad de la relación de Letizia con su familia, sino también su deseo de encajar en la esfera real.

Letícia i Elionor / GTRES

La prioridad de Letizia pasa por conservar la corona

La vergüenza que Letizia sentía por su pasado no solo afectó su relación con sus abuelos, sino que también la llevó a ocultar información crucial a su familia política, incluidos los reyes eméritos Juan Carlos I y Sofía. A pesar de que estos detalles podrían haber enriquecido la comprensión de su persona, la reina prefirió crear una imagen que se ajustara a las expectativas de la corona, ignorando las raíces que la conectaban con su verdadera identidad.

La estrategia de Letizia ha sido interpretada como un intento de proteger su posición y la de su familia en la monarquía. Sin embargo, esta falta de transparencia ha suscitado un debate intenso en la sociedad española. El público se pregunta si la reina ha sido genuina en su papel y si ha priorizado su imagen personal por encima de su historia familiar. Esta situación ha generado una creciente desconfianza hacia la figura de Letizia y ha hecho que su papel dentro de la monarquía sea más cuestionado que nunca.