El pasado 31 de octubre Leonor vivió un día grande. Juró la Constitución ante el rey en el Congreso de los Diputados y posteriormente celebró en El Pardo una cena con motivo de su mayoría de edad. Ya es considerada princesa de España, y a partir de este momento se enfrenta a una carrera vertiginosa por el trono. En las próximas décadas se convertirá en reina de España. A partir de este momento deberá afrontar mayores responsabilidades. Más actos institucionales a los que acudirá completamente sola.
Sin embargo, por ahora Leonor no cobrará ni un solo euro por su trabajo. Ella continuará con su formación militar, y posteriormente estudiará una carrera, seguramente Derecho, en la universidad pública de Madrid, para terminar con un máster en Estados Unidos. La joven ha renunciado a su prestación, por el momento. De los Presupuestos Generales del Estado solo se paga a la reina Sofía, Felipe y Letizia.
Leonor renuncia a su asignación como princesa y como cadete
Leonor también ha renunciado a los 400 euros de sueldo que cobran los alumnos de los centros docentes de las Fuerzas Armadas. Una cantidad que representa hasta un 60% del sueldo que percibe aquellos que pertenecen al subgrupo C2, sin derecho a pagas extraordinarias. Un sueldo que aumenta ha medida que consiguen un nuevo rango.
La princesa también renunciará a cualquier tipo de herencia por parte de Juan Carlos I, un anuncio que se hará públicamente. Felipe VI ya lo hizo cuando obligó a su padre a abdicar. La herencia de 2 mil millones de euros solo recaerá en manos de las infantas Elena y Cristina.
No obstante, Leonor necesita dinero para cuando sale con sus amigos a tomar algo o necesita comprarse alguna cosa. Mientras estudian, la reina Letizia ha asignado a sus dos hijas una paga semanal de 30 euros cada una que pueden invertir en lo que ellas deseen.
Sin embargo, Leonor y Sofía siempre van acompañadas de escoltas, y son éstos los que pagan los gastos de las jóvenes. Lo mismo sucede con los reyes o con la emérita. Tal y como ha podido saber Vanitatis, “salvo excepciones, doña Sofía no utiliza dinero en efectivo ni tarjetas. Como es natural, en los viajes privados nunca va sola y quien paga es alguna de las personas de su séquito, que suele ser muy reducido. Ellas son las que se encargan de las facturas y después, al llegar a Madrid, se ajustan los números y se descuenta de su asignación. Nunca la he visto con tarjeta”, confirman.
