Continúa trayendo cola la entrevista de Iñaki Urdangarin en Lo de Évole del pasado domingo, con motivo de la publicación de su libro de memorias, Todo lo vivido, que le hace la competencia al que publicó hace unas semanas el rey Juan Carlos, Reconciliación. Una lucha editorial entre suegro y yerno, con él cachondeándose. Un cara a cara literario entre un royal y uno que lo fue, que además, fueron familia hasta hace no mucho

En su libro, Iñaki habla de su exmujer. Una Cristina de quien sostiene que el paso por la prisión de Brieva, los mil días privado de libertad, fue lo que acabó con su matrimonio. Pero la infanta dice que nanay, que lo que lo desencadenó todo fueron los cuernos que le puso con Ainhoa Armentia. Urdangarin, en sus últimas intervenciones, ha querido insistir en que ella y Cristina eran un equipo, y ha tenido palabras edulcoradas hacia la mujer de sus hijos. Que se arrepiente de todo lo que perdió en la cárcel: "Materialmente, lo perdí prácticamente todo, todo lo que tenía, y después hay una pérdida muy grande que es uno de los amores de mi vida, que es Cristina, porque, fue un periodo muy duro, lo pasamos muy mal, y bueno, tuvo consecuencias y sabe mal, la verdad sabe mal, porque es una mujer que la quiero mucho", le decía el exduque de Palma a su amigo Jordi Basté en el Pla seqüència de 2Cat...

El domingo, a Évole, Urdangarin le explicó cómo un emisario de Juan Carlos, el exjefe de la Casa Real, Fernando Almansa, le pidió de malas maneras que se divorciaran, con Cristina de los nervios. "Una conversación muy tensa y muy triste sobre la posición que nos pide que adoptemos. Nos vino a decir que no nos estábamos enterando de nada de lo que estaba ocurriendo y vino a solicitar que nos divorciemos en ese mismo momento para poner otro cordón sanitario a la situación, que 'Iñaki se defienda solo' y reflotar la imagen de la institución. Nos saludó con arrogancia, con una altanería casi ofensiva. Tiró sobre la mesa con desprecio una caja enorme que sonó a bofetada con toda la información de informes de prensa y nos soltó la bomba: 'Creemos que es mejor que te divorcies de doña Cristina. Cristina explota y le dice: '¿Tú te estás oyendo? No ha hecho nada malo, nada. Y venís a pedir la cabeza de mi marido".

Unas palabras, las que ha escrito en el libro y las declaraciones al programa de Jordi Évole, que ya han llegado a oídos del emérito. Según Monarquía Confidencial, a pesar de la enorme distancia y los kilómetros que separan a Juan Carlos de lo que dice su exyerno en España, el Borbón sabe en todo momento qué dice..., pero le importa un pimiento. Explica el citado medio que fuentes cercanas al emérito aseguran que "Juan Carlos I hace oídos sordos de forma sistemática a las palabras de quien fuera el marido de su hija. En su círculo íntimo la consigna es clara: no le interesa nada que tenga que ver con su ex yerno". Un mutismo voluntario y estudiado, tanto de Zarzuela, por parte de los reyes (“Una vez más, la callada por respuesta”), como por parte del padre de la infanta, un Juan Carlos que pasa olímpicamente de lo que diga o deje de decir Urdangarin: “Cualquier intervención de Urdangarin es considerada ruido innecesario y que podría afectar la estabilidad emocional y pública de su hija. Él siempre se ha centrado en el bienestar de su hija, la infanta Cristina, y así seguirá”, dice su entorno.