Jaime de Marichalar ha mantenido siempre un discreto segundo plano. Desde que se divorció de la infanta Elena se alejó del foco mediático. Ahora vive en paz y tranquilidad, aunque está pendiente en todo momento de sus hijos, Froilán y Victoria Federica. Por mucho que él quiera esconderse, sus familiares le ponen en jaque.
Este lunes se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona su hermano, Álvaro de Marichalar. Se le acusa de un delito de resistencia a la autoridad. La Fiscalía pide una condena de nueve meses de cárcel para el procesado por presuntamente desobedecer la orden de agentes de los Mossos d'Esquadra que pretendía protegerlo de una protesta soberanista el día antes de la Declaración Unilateral de Independencia en Barcelona.

Álvaro de Marichalar se encaró a unos jóvenes independentistas
El pasado 26 de octubre de 2017, Álvaro de Marichalar acudió a la Plaça Sant Jaume con una pancarta en contra del Govern del ex president Carles Puigdemont y de la posible sucesión. A su lado, se manifestaban un grupo de independentistas a favor de la república catalana.
Según el fiscal, el hermano de Jaime de Marichalar mostró a los jóvenes una bandera de España en actitud desafiante, por ello los independentistas se enfrentaron a él y empezó una fuerte discusión. Los Mossos que se encontraban en la manifestación tuvieron que intervenir para que esa disputa no acabase en una posible pelea. Recomendaron al ex cuñado de la infanta Elena que entrase en el Palau de la Generalitat para protegerle, pero el acusado se negó.

Los jóvenes y Álvaro de Marichalar continuaron con la discusión, así que a los Mossos no les quedó más remedio que arrestar al empresario cogiéndole del brazo. Según el Ministerio Público, el acusado estaba “muy alterado”. Se soltó y volvió a la plaza.
Ante esta situación los mossos "tuvieron que reducirle, dejándole boca abajo, y ponerle las esposas para que se calmara”. Se le imputó un delito de resistencia a la autoridad ya que Álvaro desobedeció las órdenes de los agentes, por este motivo se enfrenta a una pena de nueve meses de cárcel.
Álvaro de Marichalar se pronunció en sus redes sociales, donde resumió este episodio como “un secuestro”. Jaime de Marichalar está moviendo sus hilos para que todo quede en una simple anécdota del pasado.