La infanta Elena está muy preocupada, en estos momentos en Casa Real sufren un momento muy delicado. Los tres hijos de Juan Carlos I están muy nerviosos por la situación de su madre, la reina Sofía, a sus casi 87 años, atraviesa una depresión severa que la mantiene alejada de la vida pública, y su inseparable hermana, Irene de Grecia, se encuentra en un estado crítico debido al Alzheimer.

La reina Sofía con su hermana Irene de Grecia
La reina Sofía con su hermana Irene de Grecia

En Zarzuela, el ambiente es de preocupación. Irene, cariñosamente llamada “tía Pecu” por los hijos de Sofía, ya no reconoce a nadie. La enfermedad que le detectaron hace tres años ha avanzado hasta el punto de mantenerla postrada en cama, sin apenas ánimo ni memoria. Sofía, que siempre ha estado a su lado como compañera inseparable, sufre profundamente esta pérdida en vida y se muestra cada vez más apagada, sin fuerzas ni ánimo para continuar con la rutina que antes la mantenía activa.

Ante este panorama, la infanta Elena ha decidido dar un paso al frente. Consciente de que su madre y su tía necesitan más que nunca apoyo emocional y compañía, ha pedido a sus hijos, Froilán y Victoria Federica, que pasen más tiempo en Zarzuela. Para ella, resulta fundamental que los nietos estén cerca de su abuela en estos momentos de vulnerabilidad.

Fuentes cercanas aseguran que Elena intenta, a su manera, recomponer un espíritu familiar que parece haberse desmoronado con los años. La reina Sofía siempre soñó con ver a sus hijos y nietos unidos, pero las distancias, los conflictos internos y la sombra del rey emérito han hecho casi imposible recuperar esa imagen de familia cohesionada. Ahora, con la salud de Irene deteriorada y el ánimo de Sofía por los suelos, la primogénita de los reyes eméritos intenta que al menos los más jóvenes no se alejen de Zarzuela.

Irene de Grecia preocupa a toda la familia 

El gesto de Elena revela su preocupación por el futuro próximo. Irene se encuentra en una fase terminal de su enfermedad según informaciones cercanas a Zarzuela, y la reina Sofía cada día muestra más signos de fragilidad física y emocional debido a la situación por la que se está viendo superada. Los médicos insisten en que el apoyo familiar es fundamental para que ambas no se sientan solas.

La infanta Elena, siempre discreta pero firme, está decidida a mantener a su madre arropada. En un momento en que la familia Borbón parece más fragmentada que nunca, el mensaje es claro: la reina Sofía e Irene de Grecia no pueden quedarse sin compañía en el tramo final de sus vidas.

Irene de Grecia en silla de ruedas / Gtres
Irene de Grecia en silla de ruedas / Gtres