Iñaki Urdangarin no solo goza de la tan ansiada libertad tras finalizar su condena de cinco años y 10 meses por el caso Nóos, también es un hombre divorciado. En estos momentos está dispuesto a rehacer su vida y vive en Vitoria junto con su pareja, Ainhoa Armentia. Sin embargo, no todo le ha estado saliendo tan bien como se esperaba, pues desde Zarzuela hay quejas sobre su falta de discreción.
Por más que Zarzuela quiera enterrar el asunto del caso Nóos, estos últimos tiempos el tema ha estado más presente. Lo que pasó antes y lo que vive Iñaki Urdangarin en la actualidad, todo está relacionado. El periodista José Apezarena, biógrafo de Felipe VI, aseguró que Juan Carlos I y Felipe se reunieron con el exduque de Palma para pedirle lo siguiente: disculpas públicas, vender el palacete, depositar el dinero en una cuenta para enfrentar las responsabilidades, declararse inocente, desligar a su esposa y a la Casa Real.
Aunque el que fuera marido de Cristina de Borbón no aceptó, al final tuvo que asumir la culpa y constatar que Zarzuela y la infanta no estaban implicados. Diego Torres, el socio de Nóos, alegó lo contrario. “Revisaban todo lo que hacíamos. La Casa Real nos guiaba, nosotros siempre actuamos de buena fe”, le dijo a Ana Pastor en 2016. A todas estas, Iñaki ha querido contar los hechos en dos oportunidades. En 2011 envió un discurso a la Casa Real que fue desechado. Antes del divorcio, Jordi Évole reveló que le iba a hacer una entrevista en Ginebra y le cancelaron a última hora.
Después de algunos intentos, ¿qué hizo callar a Iñaki? ¿Qué lo motivó a guardar sus verdades? Se presume una compensación económica que, inesperadamente, avivó especulaciones.
Iñaki Urdangarin, un rico sin ingresos
Sabemos que el exdeportista no posee grandes cargas económicas, según ha trascendido, ya que no tiene que pagar una pensión de alimentos a sus cuatro hijos. Además, Iñaki no tiene (o tenía) una fuente de ingresos estable hasta la fecha.
No ha pasado mucho desde que le confesó a sus amigos que no tenía un duro. Ellos, preocupados por su situación, le pagaban hasta los cafés. Al salir de la cárcel trabajó en una gestoría de Vitoria, un trabajo que no conservó. Lo más curioso es que, tras el acuerdo de divorcio, no para. Tal y como atinó Maica Vasco en su canal de YouTube, vive por encima de sus posibilidades. Lleva un tren de vida que una familia de clase media no podría costear y mucho menos un exconvicto con una pensión de excarcelación de poco más de 400 euros.
"Tiene que irse de España, no queda de otra. No le gusta disimular", decía la comunicadora. Es evidente que desde Zarzuela hay molestia por el despliegue que ha estado haciendo con el dinero, un dinero que podrían haberle concedido por su silencio. Si no es así, cómo se explicaría la fortuna que gasta en viajes, el piso que obtuvo en Vitoria, las cenas en los restaurantes más costosos y el Volvo XC60 valorado en 70 000 euros que exhibe desde hace poco.
Iñaki Urdangarin afirmó que su relación con Zarzuela es inexistente. No obstante, su desahogada posición económica (repentina) sigue generando ruido mediático.
