Este 7 de enero muchos niños y niñas están disfrutando de sus regalos de reyes antes de volver a ir a la escuela o al instituto. Unos regalos que les trajeron los Reyes, pero no los Borbones, que estos se lo gastan ellos, sino los Reyes Magos. En cuanto a los inquilinos de Zarzuela, el monarca ha tenido una jornada de Reyes apretada. Primero, en la ceremonia de la 'Pascua Militar 2026', celebrada en el Palacio Real de Madrid, donde Felipe ha advertido que el año anterior ha terminado con “una sensación creciente de amenaza que llega al corazón de Europa”, en referencia al contexto geopolítico internacional. No estuvo solo, le acompañaron su mujer Letizia y su hija Leonor, ahora en la academia del aire: "Me consta, Leonor, que tus vivencias de estos últimos años te están ayudando a comprender y a asumir, en toda su plenitud, el compromiso y el sentido del deber, que son la brújula moral de la vida militar".

Con ellas dos, y con la hija pequeña, la infanta Sofía, han ido después a casa del padre de Letizia, Jesús Ortiz, a comer el tradicional roscón de reyes en familia. Una reunión que tuvo lugar por la tarde, y donde Felipe se reencontró con su suegro y con su cuñada, la hermana de Letizia, Telma. No sabemos a quién le tocó el haba y a quién el rey, no sabemos si era de nata o de cabello de ángel y a quién le tocó pagar el roscón y quién se tuvo que poner la corona, pero lo que sí se sabe es que nuevamente, y no es la primera vez que lo hace, el Borbón puso de los nervios a los más monárquicos y a los que quieren que se siga el protocolo a rajatabla, especialmente en lo que respecta a la seguridad de los miembros de la familia real. ¿Por qué? Porque Felipe, su mujer y sus hijas llegaron y salieron con el mismo coche. Los cuatro juntos, cosa que no agrada a los más protocolarios.

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Felipe y su familia, en el mismo coche GTRES

De nuevo, el Borbón y su mujer llegaron en un coche sin distintivos, con Felipe al volante y la reina sentada al lado en el asiento del copiloto. Y detrás, las hijas. Padre e hija, rey y heredera, en el mismo coche. Y es que Felipe se ha pasado por el forro, una vez más, los consejos y la norma no escrita que tienen grabada a fuego los monárquicos de pura cepa, la de no viajar en el mismo vehículo que su hija, para preservar la institución en caso de desgracia en forma de accidente. Sí, es un trayecto corto, pero no es excusa. Ya el año pasado los borbónicos echaban humo por la boca: “Resulta sorprendente que el rey y la princesa de Asturias viajaran en el mismo vehículo. No deberían haberlo hecho, por seguridad. Aunque se trate de un evento privado hay que salvaguardar la sucesión al trono de Leonor. Nadie, en realidad, lo prohíbe, pero es aconsejable que el monarca y el primero en la línea de sucesión al trono no se desplacen juntos”. Y este año, tres cuartos de lo mismo.

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Felipe y su familia, en el mismo coche GTRES

Además, en Lecturas inciden en un hecho, en una imagen de Felipe cabizbajo a la salida de la reunión con la familia de su mujer. Un Felipe serio, cara de preocupación: "A su salida, no pasaron desapercibidos los gestos serios del rey. Felipe, de nuevo al volante de su coche y ya abrigado con una bufanda, saludaba a los reporteros que continuaban a las puertas del domicilio de su suegro, pero no lo hacía ya con tanto fervor como al principio. Con semblante sobrio y cansado, el rey regresaba a Zarzuela junto a su mujer y sus hijas".

Felipe, a la salida del Roscón de Reyes con su suegro y su cuñada GTRES
Felipe, a la salida del Roscón de Reyes con su suegro y su cuñada GTRES

Según la publicación, "Son momentos complicados para el jefe de Estado. La situación que se ha producido a nivel internacional es inevitable que termine afectándole"... O quizás es que le toco el haba y le tocó pagar a él el roscón...