La reina Camilla, a sus 77 años, no desea adaptarse a la era digital. Existe un grupo de WhatsApp familiar en el que se niega a participar y, su hijo Tom Parker ha revelado las razones de la rotunda adversidad de la consorte de estar al tanto de los mensajes internos de la familia real. El dispositivo que Camilla utiliza para comunicarse es un teléfono Nokia, básico y sin mucha tecnología, sin acceso a aplicaciones como WhatsApp.
Asegura Parker que el motivo detrás de esta decisión no solo se debe a preferencias de su madre, sino que también es por su seguridad. Estos aparatos son menos vulnerables y esto parece ser muy importante para la reina debido a su posición como consorte, aunque para el resto de los miembros de la familia real, esta no sea una medida de seguridad que deseen adoptar. Ella y su esposo Carlos III parecen ser los únicos que consideran esto como fundamental para su protección y la de la corona.
El ejemplo de la reina Isabel II
Camilla ha demostrado que los móviles y el uso de las redes sociales no son lo suyo, y si por ella fuera limitaría su uso a todos los miembros de la familia real. De hecho suele regañar a sus nietos cuando los ve usar sus teléfonos durante la comida, costumbre que también tenía la difunta reina Isabel, quien no permitía su uso durante las comidas. Bien sea una característica de la edad, o caprichos más personales, la idea de cuidar a su familia, especialmente a sus nietos, de la influencia de las redes es bien justificada, mucho se sabe últimamente de las consecuencias severas que ocasiona el excesivo uso de las pantallas, especialmente en edades de desarrollo.
Dificultades para comunicarse con la reina generan preocupación
Según su hijo, es difícil contactar a la reina, no sólo por su renuencia a la tecnología, sino también por sus múltiples compromisos, hecho que presuntamente podría estar generando preocupación debido a su estado de salud. Recientemente, la reina Camilla tuvo que cancelar sus compromisos reales por una infección respiratoria, y aunque ha se ha presentado nuevamente en algunos eventos, su salud se ha visto afectada tras este episodio.
Estas razones encienden las alarmas para sus parientes, que han manifestado dificultades para comunicarse con la reina en otras ocasiones, y que ahora más que nunca desean estar atentos de sus actividades y estado de salud. A esto hay que sumar el delicado estado de salud del rey Carlos III y de Kate Middleton, que enfrentan una difícil batalla simultánea contra el cáncer. Ahora más que nunca es necesario para la familia real estar comunicados con la reina, que parece no estar dispuesta a negociar sobre sus preferencias tecnológicas.
