El 31 de agosto de 1997 marcó un hito trágico en la historia real: el fatídico accidente en el túnel del Alma en París, que arrebató la vida de Lady Di, su pareja Dodi Al-Fayed y el conductor Henri Paul. Esta pérdida devastadora no solo conmocionó al mundo, sino que también desencadenó una grieta profunda en la Familia Real británica, dejando a los príncipes Guillermo y Harry sumidos en un gran dolor.

Diana de Gales, amada y venerada en el Reino Unido y más allá, era más que una simple princesa, por lo que su fallecimiento dejó un vacío imposible de llenar. La imagen de los jóvenes herederos, visiblemente afectados y con un profundo pesar, caminando detrás del féretro de su madre, se quedó grabada en la memoria colectiva. Sin embargo, a pesar de haber perdido a su madre, quien era su principal apoyo, Guillermo y Harry tuvieron que continuar adelante, ya que el destino de la Corona descansaba directamente sobre sus hombros.

Guillermo, el heredero al trono, optó por enfocarse aún más en sus deberes reales para afrontar la tragedia, buscando dejar atrás el dolor. Sin embargo, Harry encontró su propio camino en la pérdida. Desorientado y anhelante, esperaba que su madre, tras haberse alejado del Reino Unido, se reuniera con él en algún lugar distante, lejos de la vida palaciega. Pero ese encuentro nunca sucedió.

En busca de la verdad: entre teorías y señalamientos

La falta de cierre llevó a Harry a buscar respuestas y, para él, los culpables no fueron identificados adecuadamente. El informe inicial apuntaba a la intoxicación del conductor y al exceso de velocidad, pero Harry y Guillermo cuestionaron estas conclusiones, afirmando que “el informe final era un insulto”, tal y como lo reveló el duque de Sussex en su libro de memorias. A pesar de sus intentos por investigar, se vieron disuadidos por fuerzas superiores.

Se han tejido varias teorías sobre la muerte de Lady Di, algunas incluso apuntando a figuras de la realeza británica, incluyendo a la propia reina Isabel II, el príncipe Carlos y el MI5. Sin embargo, no se han hallado culpables. No obstante, para Harry, una persona cercana a la Familia Real es la responsable: Camilla Parker Bowles.

Una reina impuesta: el rechazo de Harry hacia Camilla Parker Bowles

Según él, la relación extramatrimonial entre su padre y Camilla causó un gran sufrimiento a Lady Di, llevándola a tomar la dolorosa decisión de dejar su vida en el Palacio. El escándalo del romance, conocido por todos, minó la confianza de Diana en personas clave, según expresó su hermano Charles Spencer. Esta desconfianza la llevó a renunciar a la seguridad policial, un movimiento que, para Harry, podría haber evitado el accidente.

El príncipe no ha rehuido de señalar a Camilla como la culpable, llamándola "villana" y "madrastra malvada". Para él, Camilla Parker Bowles tiene las manos manchadas de sangre. Además, no merece el título de reina, ya que ese lugar debía ser para su madre. La posibilidad de una reconciliación con su padre se difumina mientras Camilla siga siendo parte integral de la vida y reinado de Carlos III. En eventos como la coronación, Harry ha dejado en claro su posición, negándose a siquiera mirarla.