Este miércoles, los aficionados culés tenemos una doble cita deportiva con el club azulgrana. Por un lado, en el Camp Nou, a las siete menos cuarto de la tarde, el Barça de Hansi Flick debuta en la Champions 2026-2027 con el objetivo de volver a ganarla entre ceja y ceja. Demasiado tiempo sin levantar la orejona. Para hacerlo posible hay que ir paso a paso, y lo primero que toca, en este debut en la Champions, es ganar el primer partido en casa contra el Feyenoord holandés. Esto en cuanto al fútbol, porque en clave polideportiva, los aficionados tienen otra cita igual de apasionante un par de horas después, y también compartiendo objetivo. Porque el Barça de balonmano también empieza su camino en la Champions de esta temporada, con un partido en el Palau, a las ocho y cuarenta y cinco, contra el Aarhus danés.
Los hombres de Carlos Ortega lo harán después de una reciente y buenísima noticia, la renovación hasta 2031 de su entrenador. El conjunto azulgrana tratará de revalidar título después de proclamarse campeones de Europa hace unas semanas (tercer título en cinco temporadas). Uno de los jugadores que tiene más ganas que el resto es justamente un nuevo fichaje que ha llegado este verano, y que por lo tanto, el año pasado no la ganó. Este año han marchado jugadores importantes del equipo como Makuc, Bazán y el portero Emil Mielsen, pero han llegado otros como Smarason, San Felipe o otro portero descomunal, de total garantía, para defender este año la portería azulgrana: Sergey Hernández. Como él dice, "Cumpliendo sueños, y nada mejor que hacerlo con los míos, con mi familia. Cuánto ha valido la pena todo el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio para llegar hasta aquí. Un sueño hecho realidad. ¡Visca el Barça!".

Portero brutal, internacional español, un gato bajo palos, que llega al Barça con toda la ilusión y con un doble motivo de felicidad. El primero, deportivo, por ser nuevo jugador azulgrana y por debutar esta tarde con su nuevo equipo, el club más importante del mundo, y en el ámbito del balonmano, todavía más. El segundo motivo de peso que le dibuja una sonrisa de oreja a oreja es que muy pronto será padre. Su mujer, la también ex jugadora de balonmano madrileña Carmen Campos, está embarazadísima, a puntito de caramelo, y la pareja no ve la hora de verle ya la carita a su bebé. "La cuenta atrás está llegando a su fin...", escribían hace pocos días.
Ganas de que al bueno de Sergey le vaya muy bien esta temporada con el Barça, empezando por el partido de esta noche, y sobre todo, que muy pronto él y Carmen puedan tener en brazos a su esperado hijo/a. Enhorabuena.