A falta de uno, dos. Los hermanos Márquez se pelean por el número uno en los circuitos. Desde pequeños han sentido una verdadera pasión por las motos, y eso, además de todo su esfuerzo, se lo deben a las dos personas que siempre les han apoyado en su sueño y han hecho todo lo posible para que pudiesen formarse y dedicarse a ello, sus padres. Álex y Marc Márquez siempre han tenido palabras de cariño para su madre, uno de sus pilares más importantes en su carrera. Roser Alentà. La matriarca siempre ha estado al lado de sus hijos desde que no levantaban más de un palmo del suelo. Les ha apoyado de forma incondicional. Tal y como ellos han contado es una parte fundamental de sus triunfos, sin ella no hubiese sido posible.

Marc Márquez Ducati
Marc Márquez Ducati

Álex y Marc Márquez siempre han sido unos jóvenes muy familiares. Junto a sus padres forman u equipo indestructible. Los logros son celebrados por los cuatro. De hecho, el pasado mes de noviembre cuando se celebró la gala para poner el broche de oro a los premios de los pilotos de MotoGP, Álex y Marc llamaron a sus padres al escenario. Ante todos los presentes les agradecieron todo el esfuerzo.

Marc y Álex Márquez agradecen a sus padres todo el esfuerzo 

Siempre han sido muy discretos, de hecho su madre no suele acudir a los circuitos ya que se pone muy nerviosa por si les pasa algo, sufre. En alguna ocasión ha participado en entrevistas para hablar de sus hijos, de los que se siente muy orgullosa. Hace unos años, en unas declaraciones para la cadena SER, la madre de los pilotos explicó que “a veces no cenábamos para ayudar a comprar botas para nuestros hijos. La gente ve donde Marc y Álex ahora, pero nosotros sabemos que ha habido muchos sacrificios para llegar ahí”. Con estas palabras da a entender que los esfuerzos de ellos han sido grandes para poderles dar a sus dos hijos lo mejor en sus respectivas carreras deportivas.

Roser Alentà lo pasa realmente mal cuando ve a sus hijos subidos a las motos preparados para competir, por ello casi nunca acude a las carreras. Ya ha sufrido bastante con las caídas de su hijo Marc. “He sufrido porque no quería que arriesgase, pero ya le daré una colleja”, dijo en declaraciones a Onda Cero. Sobre las caídas de su hijo Marc reconoce que “también sufrí con la caída del jueves, no podía parar por los nervios que tenía. Rápido me llamaron para tranquilizarme”.

Normalmente Roser ve las carreras desde el salón de su casa o en el box de los circuitos. Está más tranquila. Además, en alguna ocasión ha reconocido que es supersticiosa y tiene miedo de pasarles esa mala suerte a sus hijos y que por su culpa pierdan la competición.

En el documental de los hermanos Márquez, ella misma contó que una vez que empieza la carrera no se levanta de la mesa. “Mi intuición me dice que no puedo perderlos de vista”, explica. Para ella no es fácil ver a sus hijos correr a 300 kilómetros por hora sobre una pista.

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