Uno de los tipos más buena gente que hay en la televisión, catalán, simpático, excelente comunicador y sobre todo, con una bonhomía que tumba, es Raúl Gómez. Lo descubrimos de la mano de Jordi González en aquel inolvidable Vitamina N en City TV. De allí dio el salto a las españas, participando en programas como TNT, Me resbala, Pasapalabra, Masterchef Celebrity, Caiga quien caiga, Superhumanos, Tu cara me suena, En busca del nirvana o presentando Maraton Man, viajando por todo el mundo, y corriendo a la vez, mostrándonos las principales carreras populares del planeta.



Un Raúl que siempre ha tenido los pies en el suelo y que sabe que lo más importante es tener gente que te quiere y a la que quieres a tu lado. Para él son imprescindibles los amigos y la familia. Solo hay que ver las redes sociales para ver fotos e imágenes maravillosas con sus queridos abuelos. Pero hace muchos años que le falta una persona capital en su vida, indispensable, que desgraciadamente falleció muy pronto, demasiado joven: su hermano Roberto, al cual adoraba y con quien estaba muy unido. El de Santa Coloma perdió a su hermano, su amigo, su faro, por culpa de un maldito accidente de tráfico cuando tenía solo 21 años y él 18. Habló de ello en Masterchef Celebrity: “Fue un golpe tan bestial que a partir de ahí, aprendí a relativizar todo. En lugar de dejarme consumir por la pena y pasarme la vida lamiéndome las heridas, intenté seguir y luchar por cumplir mis sueños. La vida mola... ". Y ahora, ha vuelto a emocionarnos recordándole.

Un Raúl que ha querido volver a recordar públicamente a su hermano por una fecha señalada. Hace 25 años que no está con él, pero no hay un solo día que no piense en él. Y más, en el día que su hermano hubiera celebrado su cumpleaños, este 22 de abril, cuando hubiera cumplido 47 años. Unas palabras sentidas, desde el corazón, con una efeméride que lo pone triste y a la vez, le hace sonreír, recordándole: "Hoy es el cumpleaños de mi hermano, hubiera cumplido 47 años. Él era de celebrar la vida, era un disfrutón y hoy, soplaremos una vela en casa y le mandaremos un besazo bien fuerte". Le habla de sus hijas, las sobrinas del hermano: "Las niñas, aunque nunca lo conocieron en persona, sienten que sí, me hacen mil preguntas sobre el: cuál era su comida favorita, su color, si era bueno, a qué se dedicaba, cuál era su animal preferido, si también discutíamos, cómo se fue al cielo, si volverá algún día… y tantas más. Y, de alguna manera, entre recuerdos y palabras, lo van conociendo, bastante bien y lo sentimos cerca. Allá donde estes, felicidades Roberto. No te olvidamos y no olvidemos que vivir, es un regalo!", dice, con una magdalena con dos velas con el 47 para homenajearle:
Roberto, seguro que allí donde esté, estará muy orgulloso de ver que su hermano pequeño Raúl continúa siendo una persona extraordinaria.