A día de hoy Platón se estudia en las clases de filosofía y es uno de los protagonistas de la selectividad. Fue un filósofo griego, maestro de Aristóteles y conocido por el mito de la caverna. Fundó una academia para dar clases de filosofía. Desarrolló la teoría de las ideas. Reflexionó sobre los conceptos de la justicia, el alma, el conocimiento y la política. Con su pensamiento buscaba comprender la esencia de la realidad y cómo el ser humano puede alcanzar la virtud y la verdad.

“La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”, decía Platón. Para el filósofo la pobreza no es falta de dinero, sino un estado interior generado por el deseo sin control. Para él, un ser humano es pobre cuando desea más de lo que necesita, nunca se siente satisfecho, se compara con otros, y siempre busca nuevo. El filósofo declaró que la verdadera pobreza proviene de la insatisfacción interior, no de la falta real de recursos.
Para Platón una persona que posee muchos bienes no es una persona rica si siempre va buscando más. Puedes tener un coche, una casa y un trabajo. Pero si después de esa casa buscas otra, no obtendrás la felicidad porque nada para ti es suficiente. Una persona con menos bienes, puede sentirse plena. Para él la riqueza se mide por la capacidad de estar satisfecho.
Platón decía que no es más feliz quien más tiene
Cuando los deseos crecen aparece la ansiedad, surge la frustración, se vive en comparación constante y nunca alcanza la plenitud. Platón relaciona esto con un desorden del alma. El alma domina cuando los deseos irracionales toman el control.
Para el filósofo, la felicidad requiere moderación, equilibrio y dominio propio. Lo contrario siempre genera pobreza interior.
Una persona puede comprarse ropa porque necesita, pero luego siempre habrá otra prenda que le guste más y se compra otra porque la última que se compró no está de moda. Alguien se compra un coche, pero tiene envidia del coche del vecino, ya no disfruta del suyo.
Una persona virtuosa es aquella que logra controlar sus deseos y busca el equilibro. Se cree que por tener más uno es feliz, pero realmente ser feliz es tener lo suficiente para vivir.
En conclusión, no es pobre quien tiene poco, sino quien desea demasiado. La insatisfacción infinita empobrece más que la falta de bienes. La abundancia sin moderación crea dependencia y malestar.