Cuando todavía hay sectores que pretenden hacer énfasis en cuan innecesario es para ellos velar por el uso del catalán en el espacio privado y, sobre todo, el público, casos como lo que recogemos en EN Blau solo muestran la realidad del asunto. De la discriminación lingüística que pueden sufrir las personas que sí que defienden —y hacen efectiva— la lengua en las conversaciones de la más pura cotidianidad.

Ha sido, desgraciadamente, la peor cara de la moneda la que ha vivido de un periodista de Catalunya Ràdio y Catalunya Informació. Biel Cadilla, que certifica haber pasado por la redacción de otros medios catalanes como Betevé o RAC1, utilizaba su perfil en la red social X para explicar una grotesca situación que ha vivido en términos de opresión y vulneración de derechos lingüísticos.

El hilo de Biel Cadilla sobre la grave discriminación lingüística que ha sufrido

"Siento la necesidad de explicar lo que me acaba de pasar en Menorca. Con tristeza y estupefacción, acabo de ver doblemente pisados mis derechos lingüísticos", empezaba en un hilo en que explica su reciente interacción con una empresa de alquiler de coches, a la vez que con un agente de la Policía Local de Mahón. Cuando el comunicador se acerca al mostrador para ser atendido y le preguntan por su número de teléfono, empieza a responder "sis-dos-sis...". "¡En castellano!", le exigen, asegurando que no lo entienden. De acuerdo con las publicaciones de Biel, el hombre se habría puesto hecho una fiera cuando le ha reprochado que al menos tendría que entender el catalán si trabaja de cara al público. "Que no tiene ninguna obligación de entenderlo", se ha justificado. Para más inri, la otra dependienta, menorquina, tampoco lo ha querido atender subrayando la reserva del derecho de admisión.

Finalmente, explica que ha conseguido la hoja de reclamaciones y ha acabado llamando a la Policía Local de Mahón. "Me han dicho que la solución era bien fácil, dando a entender que cediera", expone sobre el tratamiento que le han proferido los agentes. "Cuando el policía ha llegado, me ha vuelto a insinuar que era yo quien estaba generando un conflicto. Me ha hecho varios comentarios en este sentido y le he tenido que recordar que la ley de normalización lingüística establece el derecho a ser atendido en catalán", prosigue. En cualquier caso, la cosa no ha quedado aquí, ya que según el policía la situación se había resuelto y no hacía falta ninguna hoja de reclamaciones. Con todo, el periodista ha acabado recibiendo "un coche peor de lo que teníamos reservado, con la excusa que no quedaban". "Una lástima ver con qué condescendencia tratan los que tienen que hacer cumplir la ley en aquellos que la vulneran y, encima, se victimizan", concluye.

Las reacciones de la red no se hacen esperar

Este caso flagrante de discriminación ha encendido la red y las reacciones de los internautas han sido inmediatas. Son muchos los que reconocen el esfuerzo de no haber cambiado de lengua en una situación tan complicada como esta. "La sincera enhorabuena por mantenerte firme y no ceder la lengua. Por hacer un truco y no acobardarte ante la policía y por reclamar por escrito igualmente", le responden.

Al fin y al cabo, no acobardarse ante aquellos que reniegan de la lengua tendría que ser siempre la máxima. Y este, un ejemplo más de todo el camino que queda para recorrer.