El pasado 8 de marzo, la actriz e influencer catalana Luna Serrat y el entonces jugador del Real Madrid Dani Ceballos anunciaban que serían padres en unos meses. De hecho, padres por partida doble: "Lo soñamos tanto, que vino doble". Y es que ella estaba embarazada de mellizas:
Las semanas han pasado y ahora ya es una realidad. Porque acaban de ser padres, las niñas ya han nacido. Luna y Ceballos ya tienen a sus criaturas en brazos, ya les han visto las caritas, ya les han cogido los deditos. O lo que es lo mismo: Joan Manuel Serrat ya es bisabuelo, ya tiene bisnietas. Luna, nieta del cantautor e hija de uno de los hijos de Serrat, Queco, no veía la hora de que terminara un embarazo agotador, con dos bebés en su interior, y finalmente la espera ha terminado con una alegría indescriptible. Como dice la misma y orgullosa madre, "el amor que imaginábamos se quedó corto", adjuntan fotografías de sus tesoros, sus dos hijas, lo más importante de sus vidas, de ahora en adelante:
Enseguida, aluvión de felicitaciones de los amigos de la pareja, y algún compañero y excompañero madridista del futbolista, como Lucas Vázquez, Joselu, Álvaro Carreras, Thibaut Courtois o Kepa Arrizebalaga. Todos felicitando a los padres por el nacimiento de sus hijas, todos emocionados al ver a las mellizas, pero todavía con la incógnita de los nombres que les han puesto. Las dos niñas de los padres primerizos, después de dos años de relación, han nacido en una clínica de Madrid, pero desde el primer momento los padres de las mellizas han querido ser muy cuidadosos y mantener la privacidad sin revelar los nombres de sus hijas. Hace unos días, cuando le preguntaron a Luna Serrat por el nombre de sus hijas, ella respondía de manera clara: "Chicos, el tema de los nombres, a ver si consigo contároslo sin parecer muy petarda. Cuanto más cerca estoy de ser madre, más miedo me da todo. Es una sensación muy difícil de explicar. Me da miedo ir en coche, caerme… A cada ecografía entro llorando hasta que escucho los dos corazones. Y algo parecido me pasa con su intimidad".

Debido a que no ha sido un embarazo sencillo, por lo que supone gestar mellizas, la madre lo tenía claro: "Todavía no conocemos a nuestras hijas, no las hemos visto ni las hemos podido abrazar, y compartir cosas sobre ellas tan pronto me cuesta. Me cuesta contaros sus nombres, decir en qué semana estoy o enseñaros su habitación. No es algo racional, es un instinto de protección que no esperaba sentir con tanta intensidad. Quizá cuando nazcan, y las tenga por fin conmigo, sienta que ha llegado el momento de compartir más cosas o quizá no". Ahora ya han nacido las niñas, pero de momento, solo faltaría, prefieren mantener en secreto qué nombre les han puesto a las niñas. Lo importante es que tanto la madre como las hijas están en perfecto estado. Enhorabuena.