Leo Margets no para de hacer historia. Si no fuera suficiente con ser una jugadora excepcional, con unas dotes comunicativas que ya les gustaría tener a muchos presentadores y presentadoras, con una telegenia increíble, ahora, diecisiete años después de que en el 2009 le cambiara la vida, cuando fue la primera mujer en las World Series of Poker en Las Vegas, ha vuelto a inscribir su nombre en letras doradas en la ciudad de Nevada al convertirse en la séptima clasificada de casi 10.000 participantes, la primera mujer en llegar a la mesa final desde hace 30 años. Hace veinte años que es un modelo a seguir para muchos jugadores y jugadoras de casa, forma parte del equipo Winamax, donde coincide con el mejor jugador español de todos los tiempos, Adrián Mateos, y de vez en cuando (menos de lo que querríamos), se ha dejado caer por algunos programas de tele como Traitors o Supervivientes. Referente total en el mundo de las cartas, continúa disfrutando como el primer día en las mesas. Y todo el talento que tiene para no dejar ver a los rivales qué le pasa por la cabeza, lo tiene cuando se sienta delante de una cámara o de un micrófono para decir lo que le sale del moño, con sentido del humor, con muchos conocimientos, y con aquella alegría que tanto la caracteriza. Sabe comunicar, es expresiva y ahora ha bajado de Andorra, donde se ha establecido hace unos meses a vivir, con motivo del CNP Winamax de Barcelona.

La última vez que charlamos, lo último que me dijiste es que tienes mucha maña cocinando, y que tus amigos y yo te dijimos que ya tardabas en ir a Masterchef Celebrity como concursante. Ahora están eligiendo los nombres para la nueva temporada... ¿Cómo está el tema?
Me vine arriba, porque me gusta cocinar, pero en el fondo, no soy muy buena porque lo que cocino es muy simple y creo que me costaría manipular ciertos alimentos, algunos animales. Me lo ha dicho muchísima gente, esto de ir a Masterchef Celebrity, pero tampoco es un formato que me encante...
¿Tienes ganas de volver a la tele?
No. Nunca ha sido un objetivo la tele, sino que me han propuesto proyectos, muchos, a lo largo de la vida, y solo he aceptado dos (Traitors y Supervivientes). El primero, Supervivientes, lo acepté porque prefiero arrepentirme que no quedarme con el "¿Y si...?", y el segundo, Traitors, porque me hacía mucha ilusión y fue superguay, pero nunca ha sido una cosa que yo tenga en la cabeza. Pero como de manera pasiva me entran a veces algunas propuestas...

La gente de tu entorno te ve tanto en la tele porque comunicas tan bien, se te ve tan cómoda, proyectas una tranquilidad, que no es habitual, y más, viniendo de un mundo, el del póker, donde la gente parece más reservada, más tímida incluso...
Me lo tomo como un piropo. Yo no soy especialmente extrovertida; sí que es verdad que no soy tímida y no me intimida nada una cámara. Creo que soy bastante capaz de ser como soy, delante de una cámara, y supongo que eso se nota, porque muchas veces cohibe, pero a mí no me pasa. No me estresa nada.
¿Sabes dónde te veo yo? Hay un programa que se llama La Travessa, en 3Cat, presentado por Laura Escanes, donde diferentes parejas dan vueltas por Catalunya haciendo pruebas físicas, una manera de estar en tu casa y haciendo deporte. Te veo a ti y a Adrián Mateos haciendo pareja en el programa...
¡Buah! Me lo propusieron, pero no me cuadró la propuesta, no me motivó por el tiempo que era, porque al final tiene que ser algo que te quita mucho tiempo de mi actividad principal, tanto de estudio como de juego...

De momento, sigues recorriendo mundo jugando a póker. Este verano cumplirás 43 años; llevas unos cuantos ya en las mesas... La llama, ¿continúaigual de encendida?
Increíble. Siempre he dicho que yo me retiraré cuando no tenga estas ganas, esta llama, y no sé si decirte que va a más, pero seguro que no se ha apagado en absoluto. Al revés, yo noto que tengo para mucho. Enfoco diferente el póker, ya no me pego las palizas de jugar online en 12 mesas, ni mucho menos.
Es como una relación de pareja, no?
Evoluciona. Pero sin dejar de tener un enfoque supercompetitivo, pero gustándote lo que haces. Sí que es verdad que juego las World Series y tal, pero mucho más chill. Supongo que en el póker, como en cualquier juego o deporte de élite, cuenta la intensidad y los años que llevas. Al final, todo suma. Está la parte que llevo ya 20 años y la parte que tengo casi ya 43 años, que no tienes la misma estamina que con 25, ¿no?
Tus últimos éxitos son ganar La Timba de Winamax, con un heads-up (cara a cara final) a Adrián Mateos, y un poco más atrás, en las World Series de Las Vegas 2025, séptima de casi 10.000 participantes... ¿Eres consciente de ello? ¿Te vas pellizcando? ¿Recuerdas aquel momento como si fuera una especie de sueño?
¿Quién no quiere ganarle un heads-up a Adri? Uno de mis sueños. Lo que pasó en Las Vegas, sonará extraño, pero lo recuerdo tan natural... Estaba en cada momento en el que quería estar. Me siento superafortunada por haber podido ser la Leo que hubiera querido ser. Un momento de mucha carga emocional donde pude brillar, como si hubiera podido elegirlo al milímetro, y eso es mérito, pero también mucha suerte. Estoy muy contenta de cómo viví la experiencia; estuve supertranquila en todo momento, sentía que estaba donde quería estar, sin abrumarme.
¿Revives aquel momento?
A veces, de forma pasiva, me salen clips míos del momento, el 'magic trébol', JJ contra AK.
Aquel momento y otros se pueden ver en En la mente de un Pro, serie documental producida por Winamax que sigue a jugadores profesionales de alto nivel, como tú o el mencionado Adrián Mateos, durante torneos presenciales importantes, ofreciendo una visión de sus decisiones, estrategias y estados mentales. ¿Crees que es una buena manera para dar visibilidad y acercar más público, y también más público femenino, al póker?
No sé si a las mujeres, espero que sea en general. Intento no estar demasiado sesgada por mi propia manera de pensar. Yo nunca he necesitado que una persona, para ser un referente mío, sea del mismo sexo que yo, pero entiendo que no todo el mundo es igual, y que quizás sí que les inspira. Se me han acercado muchas mujeres emocionadas, diciéndome cosas superbonitas y para mí es un honor, de verdad, pero ojalá no inspirara solo a una mujer. Qué guay, pero te puedes inspirar de mucha gente. No pienso mucho en ello, la verdad, en si abro camino a las mujeres. Siempre he pensado que estamos en igualdad de condiciones, que si te gusta el póker, te gusta el póker.
De manera voluntaria o involuntaria, buscada o no buscada, te veo un poco como Alèxia Putellas o Aitana Bonmatí, que han hecho que ahora muchas mujeres accedan al mundo del fútbol, jueguen, lo vayan a ver, llenen el Camp Nou con 60.000 personas para ver al Barça Femenino...
Pero en póker, las mujeres continúan siendo el 4% del total, lo que pasa es que sí que hay más torneos femeninos, una atmósfera más chill. Yo creo que el póker es aplicar presión y saber recibirla, y a la mujer, seguramente por factores biológicos, le gusta menos este 'recibir presión-aplicar presión', de forma natural tenemos más aversión al riesgo, por eso es normal que, en parte, a las chicas les guste menos el póker, estereotipando. Después está mi caso u otras jugadoras a las que les encanta y se les da superbién. A mí lo que me preocuparía sería que las tías que quisieran entrar en el mundo del póker, tuvieran una barrera de entrada, pero yo no la veo. Dicho esto, sí que puede ser que chicas que no se planteaban que les podría gustar, que no conocían el póker, ahora se lo planteen y lo vean.
Estás en el equipo Winamax desde el 2018. ¿Qué te gusta de llevar ya tanto tiempo con ellos?
Estoy encantadísima. Es brutal porque el póker es muy individual... sí, tienes amigos y tal, como los que vinieron a Las Vegas, compartes cosas, muchas, pero aparte de eso, no siempre viajas con tus amigos. Y sentirte que somos una piña, es la hostia. Congeniamos mucho. Y después está Steph (Stéphane Matheu, coordinador, coach del equipo y figura clave), que es la clave de todo, porque ha sabido fichar gente que, además, nos llevamos superbién entre nosotros. Hablar con él me saca lo mejor de mí. Tomar un café con él antes de un torneo me pone las pilas de manera increíble.


Hace poco he leído un par de frases tuyas que me han gustado mucho: "Me planteo cuánto tiempo seguiré siendo atractiva como producto. ¿Qué pasará de aquí a unos años, cuando tenga 50?". ¿Has visualizado a la Leo de aquí a siete años, cuando llegues a esa edad (ahora tiene 43)?
Sí. Este torneo de Las Vegas lo ha cambiado todo bastante. Porque al haber hecho historia... Siempre he sido muy consciente de que hay una parte, sobre todo cuando te patrocinan, de tener unas características aparte de ser buen jugador. A mí, mientras me guste el póker, me preocupa relativamente, porque sin sponsors seguiría jugando, pero obviamente te hace la vida más fácil tener un patrocinador. Creo que ahora mi perfil es tan único, tan raro, que posiblemente, si me gusta el póker y me gusta seguir compitiendo, lo tenga más fácil.
Y otra frase: "En una mesa, en un torneo, en casi todo, ser consciente de cómo te perciben los demás es casi lo más importante"... ¿Cómo crees que te percibe la gente?
Total. Depende del momento. Del momento mío y del momento de ellos. Mi gente me superconoce, que en realidad es lo único que me preocupa. Todo el mundo quiere ser aceptado, pero en el mundo que vivimos ahora, de repente, la 'tribu' se expande. Pero tú tienes que tener claro cuál es tu 'tribu', tus amigos, tu familia. Ellos me tienen supercalada, saben cómo soy. Sí que hay mucha gente que solo me ve una faceta, aunque sea de mostrar mucho cómo soy, pero tampoco lo muestro todo, no es un 'Gran Hermano'. A raíz del pódcast con Jordi Wild también han visto otros ámbitos de mi vida.

Yo ahora te diré cómo te percibo yo: muy 'curranta', con los pies en la tierra, 'disfrutona', con dotes comunicativas tremendas, que te gustan los retos, mezcla de inconsciencia y metodología, introvertida, pero no tímida, que necesitas tu espacio, tu rincón y con un brillo en los ojos como si aún fueras una niña descubriendo mundo...
La última me encanta. Pero podríamos haber jugado a que yo dijera si tenías razón. Me encanta. Me siento bastante niña, porque juego, me gusta jugar, a póker y a todo, me encanta jugar. La gente deja de jugar. Es muy horrible que eso pase. Veo a mis gatos de 15 años y siguen jugando, ¿por qué no podemos seguir jugando las personas? Yo juego mucho y seguiré haciéndolo. Jugar está megainfravalorado.

Ahora hablabas de tu colaboración con Jordi Wild, una vía también de nuevos caminos, nuevos públicos, nuevos retos... ¿Cómo surgió?
Me escribió él, me propuso hacer una entrevista personal y después, participar en la tertulia de forma esporádica y dije que sí. Me lo pasaba y me lo paso bien, fue muy intenso los años post-pandemia.
Mens sana in corpore sano... ¿Rutina de deporte de Leo Margets? ¿Sigues dándole caña?
Me encanta. Siempre digo que yo soy yo cuando hago deporte, cuando me muevo. A mí lo que me cuesta es no entrenar, un día que no me muevo, dejo de ser más yo. Me gusta entrenar duro y cuando estoy de torneo, tengo que cambiar la rutina, porque si entreno como me gusta, acabo deshecha los últimos niveles del día. Utilizo el entrenamiento como accesorio también para competir al cien por cien en el póker.

Hace un tiempo te separaste de tu pareja, cambiaste de aires, te fuiste hacia Andorra... ¿Cómo va la vida allí?
Encantada de la vida. Supongo que no es para todo el mundo, ¿no? Pero a mí, la vida tranquila me encanta. Sí que es verdad que en pareja está más guay, pero somos un grupo de amigos que todos nos hemos mudado con la misma idea en la cabeza, desarrollar mejor nuestra faceta profesional, y haces una piña muy especial. Mi día a día allí me encanta: naturaleza, entrenar, ir a comer al sol... Es una vida que me gusta mucho.
Ahora que hablas de naturaleza, de vida tranquila allí... mirando tus redes sociales, me ha gustado ver a tu padre plantando una especie de lechugas, un huertecito...
Ellos se fueron a vivir a un pueblo del interior, a Tarragona, se construyeron una casa y llevan una vida que me flipa. Para mí, no todavía, un poco demasiado pronto para hacerla, pero están allí relajadísimos, autosuficientes, un huertecito, vida tranquila... Me da mucho gusto verlos así.


Gerard Piqué, buen jugador de póker, me dijiste una vez, es ahora presidente del Andorra de fútbol... ¿Ya habéis hecho alguna timba entre montañas y paisajes?
¡No!! (ríe). Todavía no me ha invitado a ninguna timba. ¡Pero me apuntaría!

Ahora estás unos días aquí en Barcelona, dentro de poco te irás a Estoril, a Portugal, después a Las Vegas en verano... Pero, ¿qué sientes cuando vuelves a tu ciudad, aunque sea por un breve espacio de tiempo? ¿Echas mucho de menos Barcelona?
Barcelona, no. Porque al final, mis padres también se han marchado de aquí. Fui a Sant Cugat a ver a la perra, mi perra (que compartía con su expareja), y sí que fue durísimo. Yo estaba muy a gusto en Sant Cugat, pero me alegro de que en aquella casa, que era la casa de mis sueños, se haya quedado a vivir mi ex y mi perra. Pero sí que fue como una hostia de emociones. Lo hablaba con una amiga: siento un poco que en cierto modo, huí, que te vas sin haber profundizado en las cosas, y cuando vuelves, te abruma un poco. El tiempo también cura. Pero ahora, ver a la perra es bueno y malo. Mientras a ella no le siente mal verme, cojonudo, pero si a mí me sienta tan bestia, hasta qué punto va bien... Me da alegría cuando la veo, pero tardo en recuperarme.
En redes también he visto algunos vídeos tuyos donde hablas de "Cosas que aprendo de mayor", como por ejemplo '¿Por qué las cebras no tienen úlceras?' o 'Los sueños eróticos no funcionan como creemos'... ¿Cuál es la última cosa que has aprendido?
Que soy superreceptiva a cosas dopaminérgicas, pero en el buen sentido. Exponerme al sol me da una felicidad. Entrenar me da una felicidad. Y no todo el mundo es así. Qué suerte ser ultrareceptiva a esto, me cambia la vida.

La última: ¿cómo están Pitu y Bau (sus dos gatitos)?
Ahora están con canguros, porque como viajo, temporada larga, se instala gente en casa con ellos, porque si no, se quedan tristes. Yo quiero que tengan la mejor vida posible. Están felices de la vida con los canguros, ya es la sexta vez que vienen, se instalan en casa un mes, me van enviando fotos para que no los eche de menos. Son unos yayos. Son dos gemelos de 15 años. Estos vivirán la hostia, porque tienen la vida perfecta de semilibertad, van a pasear, vuelven a casa... intento no sufrir y ser 'la novia tóxica', pero llevan GPS. Vuelven siempre. Es terapia para mí, de aprender a soltar.