Abril del año 2000. Hace 26 años, que se dice pronto. Llegaba a la tele de España, concretamente, a Telecinco, un programa que significó un antes y un después, que lo cambió todo. El país daba la bienvenida a los realities de la mano de un programa o "experimento sociológico", como pregonaba Mercedes Milá, la presentadora, que consistía en encerrar en una casa de Guadalix de la Sierra a una serie de concursantes, personas que no se conocían de nada, para convivir y que los espectadores viéramos qué hacían durante las 24 horas, con un montón de cámaras mostrándolos y escuchándolos. Llegaba a España Gran Hermano, en una primera edición que puso a la audiencia patas arriba. Una edición embrionaria donde había gente como Ismael Beiro, Iván Armesto, Ania Iglesias, María José Galera o Jorge Berrocal.

Este último popularizó una de las frases que permanecen para siempre en el imaginario colectivo, aquel "¿Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza? ¿Quién?". Pero no fue la única frase icónica de aquella primera edición. Otra frase famosa fue "¡Pues nos vamos los dos!". La dijo Silvia Casado, una peluquera malagueña, que dentro de la casa se juntó, sentimentalmente hablando, con un chico gallego, opositor a la Xunta de Galicia, Israel Pita. Pita fue el segundo expulsado, y cuando la audiencia determinó que debía ser él quien hiciera las maletas, su compañera reaccionó así, solidarizándose, y marchándose con él.


Ellos dos protagonizaron la primera gran historia de amor entre dos concursantes. Pero después de dos años de relación, se separaban, unos meses antes de que naciera su hijo en común. Pita continuó con su vida con una nueva pareja, con quien tuvo una segunda hija, y trabajando como celador en un hospital, alejado de los focos y del mundo televisivo, para siempre. El gallego, vía redes sociales, va haciendo publicaciones y reflexiones en voz alta, recordando y agradeciendo a los fans que de vez en cuando le hagan llegar imágenes como esta, con su icónico sombrero, cuando concursaba en GH: "De cuando me iba el faranduleo. Gracias (o quizás no tanto) por hacerme llegar cositas de estas, followers". Unas redes donde a menudo, pero regala reflexiones marca de la casa, muy peculiares, como esta otra: "La vida es como ese carrito del supermercado que tú quieres que gire para el lado correcto y el muy cabrón se empeña en llevarte por dónde le sale de los huevos. O quizás no".
La última publicación de Pita ha sorprendido, por la sinceridad al decir que es una persona que no tiene amigos: "No tengo amigos. Y es una sensación extraña, ya que hace tiempo (quizás demasiado) no era así. Y me dió por pensar que el problema era yo. Pensé que yo era el raro. Que el hecho de llegar ya con una edad a un sitio nuevo, me hacía no saber encajar. Que había una sensación rara, algo que no me permitía encajar en ningún grupo, y si bien con otra edad podría incomodarme esta sensación ahora, por el contrario, me hacía sentir bien. Porque me dí cuenta que la soledad no siempre llega porque nadie te acepte o te comprenda".

El exratoncito de Gran Hermano, como les llamaba Ferran Monegal a los concursantes, recuerda que a menudo, "Muchas de esas personas que dabas por hecho dejan de tener espacio en tu vida. Y no voy a decir que duele, porque probablemente no sea la palabra correcta, pero jode. Y jode mucho. Porque empiezas a valorar si merece la pena perder tu tiempo con gente y en espacios en los que la mayor parte del tiempo estás ausente. Conversaciones que no te dicen nada y horas perdidas. Y quería poner esto porque supongo que hay muchos por aquí a los que os pasa esto, y haceros ver que no sois bichos raros. Solamente... No teneis amigos. (Y eso está bien)":
Cuando concursaba en Gran Hermano, ya daba la sensación de ser de los pocos que tenían dos dedos de frente. Y ahora demuestra, con su sincera reflexión, que sigue siendo así.