La figura de Julio Iglesias vuelve a estar en el centro de la polémica. El artista español más internacional de todos los tiempos atraviesa un momento rodeado de sombras, rumores y un silencio que preocupa tanto a sus seguidores como a quienes lo conocen de cerca. Y es que, mientras los incendios forestales arrasan Galicia, el cantante no se dejó ver ni pronunció palabra alguna sobre la catástrofe. Una actitud que contrasta con la de años atrás, cuando nunca dudaba en enviar comunicados solidarios o incluso donar a causas humanitarias.

La finca que Iglesias adquirió en Orense, valorada como un auténtico paraíso natural con lagunas, edificaciones y árboles centenarios, se salvó milagrosamente de las llamas gracias al esfuerzo de bomberos y voluntarios. Sin embargo, la ausencia del cantante y de su familia ha desatado un sinfín de preguntas: ¿por qué nadie ha aparecido por allí, ni siquiera para supervisar los daños?

Isabel Preysler rompe el silencio familiar sobre Julio Iglesias

Frente a este panorama, surge el papel clave de Isabel Preysler, quien no ha dudado en transmitir la verdad a sus hijos, pero bajo un estricto código de silencio. Tamara Falcó, actual marquesa de Griñón, y Ana Boyer ya conocen los detalles que su madre les ha confiado en privado. Lo mismo ocurre con los tres hijos que Isabel tuvo con Julio: Chábeli, Julio José y Enrique, quienes, según fuentes cercanas, ya fueron informados directamente por su padre en una conversación privada, cargada de confidencias, que confirma lo que ya se sospechaba: el artista no atraviesa su mejor momento. El pacto de silencio parece blindado. Ninguno de los descendientes de Julio Iglesias ha roto el hermetismo que rodea al artista, a pesar de que la preocupación crece día a día. La consigna es clara: proteger la imagen de un hombre que, pese a estar lejos de los escenarios, sigue siendo un mito vivo de la música internacional.

Preocupación por la salud y el enigma de su desaparición

Desde hace cinco años, el artista ha desaparecido prácticamente de la esfera pública. Su última actuación data de 2019 en el Albert Hall de Londres y desde entonces las cancelaciones y los rumores han sido la tónica dominante. Las imágenes recientes que lo muestran dependiente de un apoyo para moverse han encendido todas las alarmas. “Julio Iglesias no está bien, desgraciadamente. Los años pasan factura”, afirmaba recientemente el periodista Diego Arrabal, desatando un aluvión de titulares en medios internacionales.

El accidente que sufrió en su juventud mientras jugaba en el Real Madrid siempre marcó su vida, pero ahora parece haber pasado factura de manera definitiva. En su residencia de las Bahamas, testigos lo han visto desplazarse en un carrito de golf para evitar esfuerzos. Un detalle que refleja las limitaciones físicas que enfrenta y que alimenta el misterio sobre su futuro. Lo que resulta sorprendente es que, pese a los rumores y las pruebas que circulan, la familia insiste en proyectar normalidad. Sus hijos siguen disfrutando de veranos en Marbella y Ojén, alejados de la finca gallega que, en su día, se anunció como el lugar donde Julio pasaría sus últimos años. Una contradicción que no ha hecho más que avivar la teoría de que Julio Iglesias oculta algo más grave de lo que se admite públicamente.