Paco González en la Cadena COPE, Josep Pedrerol, Juanfe Sanz, Tomás Roncero o José Luis Sánchez en El Chiringuito, y muchos otros de la caverna mediática, llevan unos días alborotados. Concretamente, desde el sábado pasado. Para sus oídos se ve que es demasiado duro tener que aguantar una pitada al himno español, que es lo que pasó en la final de la Copa del Rey que se disputó en La Cartuja, cuando muchos seguidores de la Real Sociedad abuchearon y pitaron el himno español cuando sonaba antes de empezar el partido, en las narices del rey Felipe, que presidía una escena a la cual ya debería estar acostumbrado, por las últimas finales donde ha habido la presencia del mismo equipo txuriurdin, del Athletic Club o del Barça.

Los aficionados tienen todo el derecho a silbar el himno de España, y aunque algunos hiperventilados digan que son actitudes delictivas y que se debería parar el partido, como dijo Juanfe Sanz en el programa de Pedrerol, gente con dos dedos de frente como Toni Freixa ya les han parado los pies: ""¿Pero no te das cuenta de que no se solucionaría nada? Probadlo, probadlo. La cultura de la represión. Todas esas medidas de represión, de sanción. Para vosotros también es delictivo Negreira. Pitar el himno español no es delito". Dentro de la locura de los últimos días en la caverna madridista, dentro de esta demostración de patriotismo cegado que les hace decir sandeces a más de uno, hay quien se lleva la palma. En este caso, los del diario Marca, que han cortocircuitado cuando han publicado un editorial de traca: "Expulsión de un año de la Copa al club cuya afición pite el himno"... Chimpum.

La propuesta del mencionado medio "para acabar con esta vergüenza", después de haber desayunado un kilo de españolidad, llega después de echar espuma por la boca al oír la pitada al himno español el pasado sábado. Una "mancha", dicen, una "actitud que se ha hecho tristemente habitual en este partido cuando la política le mete un gol al deporte", insisten, pasándose por el forro la libertad de expresión ("enmascararlo puede inducir a que se piense que todo vale"), encima tienen la poca vergüenza de dar lecciones y decir qué debería hacer la gente, "lo que debe hacer es guardar silencio y respeto", y como no es la primera vez que pasa, amenazan: "ha llegado la hora de tomar medidas. Ensuciar gratis el espectáculo de esta manera es una victoria para los irrespetuosos y maleducados". ¿Qué proponen, para "cortar radicalmente esta tradición que lanza un mensaje nocivo al mundo sobre este país y su manera de entender el deporte y las instituciones"? Una sanción propia de un delirio: "Si pitar el himno conllevara una sanción de un año sin jugar el torneo más de uno se lo pensaría. Hagámoslo. Pitar el himno nacional no es un deporte. Basta ya".

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Felip, en la final de la Copa del Rei GTRES

Inmediatamente, al leer esta locura, la red les ha respondido. Y las bofetadas van que vuelan. El medio, humillado y hundido con las respuestas, muchas, burlándose de la petición con sarcasmo. Otros, poniendo sobre la mesa otros aspectos que el diario ha pasado por alto que se han visto y oído en las gradas cuando jugaba la selección española o en los estadios de algunos clubes madrileños: