La crisis del coronavirus está siendo especialmente cruel con nuestros abuelos. Las personas de más edad son las principales víctimas de esta pandemia. Pero este miércoles, los oyentes de El món a RAC1 han podido disfrutar de la sabiduría, lucidez, optimismo y nítidos recuerdos de una persona que ha dado una lección de vida. Carme Noguer.

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Nacida el 22 de agosto de 1914 en Olot. Por lo tanto, ahora tiene 105 años y va camino de los 106. Y hablaba con la experiencia de alguien que las ha vivido de todos los colores, cosa que en su caso no es una frase hecha, pero también con una energía conmovedora. Conversación deliciosa con Jordi Basté, reprimenda incluida: "No me gusta que me llamen de Usted". "¡Me lo podrías haber dicho al principio, coi"!. Carme vive en Vic, tiene tres hijos y dos nietas, y ha vivido dos guerras mundiales y una guerra civil. No tengo miedo, pero no salgo de casa. Esto es tan malo como una guerra. Pero tenemos que tener paciencia. Tengo esperanzas de ver cómo saldremos de casa".

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Formó parte de la primera promoción de enfermeras de la Generalitat republicana y ejerció como tal hasta que se casó. ¿Cómo lleva el confinamiento? "No lo llevo mal. Pero echo de menos las clases de francés de los martes y los jueves, las de inglés de los miércoles, o la merienda con 'las yayas', cuatro amigas mías". Lo que sí hace es ganchillo todos los días y escuchar la radio. Republicana de raíz ("me gustaría que volviéramos como antes, al año 33"), sigue la política ("pero no te diré quién no me gusta... Quien me gustaba era Macià") y ha hablado de las noticias que lo llenan todo estos días.

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@jordibaste

"Cuando oye que mueren tantas personas mayores por  el coronavirus, y que son un número, ¿no le molesta como personas mayores?", le pregunta Basté. "Es normal que muramos. Sabe mal que sea por este virus. ¿Si tengo miedo a la muerte? Un poco sí. Pero todos tenemos que morir". ¿El secreto para llegar como ha llegado a los 105 años? "Poco a poco y de uno en uno. He comido, trabajado y dormido como todo el mundo. Eso sí, no me gustan los nabos". Una conversación maravillosa, y más en estos tiempos que estamos sufriendo. "Hacía tiempo que no tenía un placer radiofónico como este", reconoce Basté al despedirla. Compartimos la sensación. Por muchos años, Carme.