Cuando apareció en la serie de TV3 Polseres vermelles, haciendo el papel de la Rym, la amiga de 'Lleó' que se rapa la cabeza al cero antes de que el cáncer le pasara factura, todo el mundo se quedó maravillado con la presencia y el talento descomunal de esta actriz catalana, hasta entonces, no demasiado conocida. Y no es de extrañar, porque Laia Costa, a sus 34 años, sólo hace siete que se dedica a la interpretación.

laia cuesta pulseras

TV3

También se la ha podido ver y disfrutar en Bandolera o en el filme Victoria, que le valió el premio a la mejor actriz de la Academia Alemana de Cine, galardón que antes no había ganado nunca ninguna intérprete no alemana. Ahora protagoniza la primera serie rodada por Isabel Coixet, Foody Love para HBO. Una nueva demostración de las incongruencias que hay a menudo en el cine o la televisión. Porque aunque sólo hay que verla diez segundos para saber que es un monstruo interpretativo, Laia, los últimos años, de las 11 películas que ha rodado, ninguna ha sido catalana y sólo tres eran españolas. "Para tu carrera, da igual donde vivas. Lo importante es tu disponibilidad para viajar. En los EE.UU. vivo en Miami, y nunca he trabajado en esta ciudad. Lo he hecho en Los Ángeles, Nueva York, Atlanta...". Son palabras que ha dicho en el Via lliure de RAC1.

laia cuesta rac1

RAC1

También le ha revelado al presentador Xavi Bundó la atípica historia que tiene detrás. No sólo por el poco tiempo que hace que aparece delante de las cámaras, sino también por su pasado. Iba para jugadora de baloncesto, de hecho, jugó a este deporte durante 17 años: "Jugaba de base, la que manda, era buenísima, ¿qué he de decir? Jugaba en el Hispano Francés". De encestar pelotas y dar asistencias a trabajar en una agencia de publicidad como ejecutiva responsable de compras: "Me gustaba mucho aquel trabajo y aquella vida. A veces lo pienso: ¿qué estaría haciendo ahora? Y me imagino que sería una jefaza". Costa tiene las cosas claras, pero no lo tenía tan claro antes de saber que ahora todo el mundo se disputaría su talento interpretativo: "No tenía previsto que mi vida fuera hacia la interpretación. No he crecido nunca pensando que eso podría ser una profesión".

Afortunadamente para todos nosotros, así ha sido.