Contar con Joel Joan en una entrevista es un win win. Sabes que te lo hará pasar de maravilla, y que al mismo tiempo, dirá cosas que valdrán mucho la pena, pero además, como es de esas personas que no tiene miedo a nada, que habla cuando siente que tiene que decir algo, que se moja, y que señala sin problemas cuando alguien o algo le toca las narices, sabes también que dirá verdades como un templo. Y a quien no le guste, dos piedras. Por eso, cuando el bueno de Joel estrena algo, alguna obra o película, es sensacional. Porque significa que lo veremos y oiremos en muchos medios diciendo la suya. Y en cada entrevista que da, regala una interesantísima y pertinente reflexión sobre diferentes aspectos. Porque Joel habla, claro, de su trabajo, de su pasión, pero también vacía el buche hablando de país, de lengua, de política o de lo que sea. Solo hay que ver qué ha dicho del 'affaire Brigitte Vasallo y Marc Giró y el catalán:

Ahora estrena Vània en el Teatre Romea, donde hace nada más y nada menos que 8 papeles en la célebre obra de Chéjov. Él es, sobre el escenario, Miquel, Marina, Iván, Alexandre, Helena, Saül, Sònia y Elisabeth. Joel ha ido a muchos sitios, por ejemplo, al Col·lapse de Jordi González en 3Cat o ahora, en Ràdio Estel. Dirigido por Nelson Valente, como dicen en la emisora,  "él lo es todo, la rabia, la tristeza, el rechazo, el amor, la pasión y el humor en una obra monumental que le hace desplegar todo el talento entre tazas que tiemblan, termos con té caliente, un balancín y un escenario de Albert Pascual donde todo parece a medio montar". Han hablado de la obra, de la sensibilidad rusa de autores como Chéjov y del hecho de dirigir obras... o teatros... Joel, actor y director, "no acabo de entender que los directores de teatro pasen a ser directores de teatros. Un director de teatro es un tío o una tía que quiere hacer obras de teatro y que lo quiere hacer a su manera. Dirigir un teatro es una cosa totalmente diferente. Me gustaría que los directores de teatros públicos fueran más gestores que creadores, porque entonces te autoprogamas y dices: '¿Esto es público o es el chiringuito de tal o cual?'", dice, poniendo como ejemplo el Teatre Lliure, dirigido actualmente por Julio Manrique: 

Un Joel que a menudo ve "mucho postureo en el mundo del teatro, el quedar bien, querer decir cosas profundas... Hay poca honestidad. A menudo veo cosas que se las dan de grandes montajes y grandes experimentos teatrales y no veo más que una pose de intentar ser profundo... La profundidad no se puede catalogar en comedia o no profunda. La etiqueta de comercial me pone muy nervioso, y que en los premios se premie un drama y no una comedia. En este país, 'el qué dirán' es un problema. Prefiero el público honesto que te lanza tomates y te dice que 'esto es una mierda' que el 'posturetas'".