Una de las mejores cosas que puedo hacer por vosotros es mostraros la agenda de las próximas ediciones de La Ruina de cara a esta temporada 2026-2027. El extraordinario pódcast, show en los teatros, de un par de cómicos catalanes, Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes, que nos hacen partir de risa con sus comentarios cuando comientan y escuchan boquiabiertos, como el resto del público, las ruinas que cuentan los invitados, sus momentos de vergüenza ajena, los momentos tierra, trágame, los muertos que todos tenemos en el armario, como la última y sorprendente, que confesó el actor Santi Millán.

Desde estas páginas les hemos elogiado esta La Ruina por activa y por pasiva, haciéndonos eco de qué confiesan los invitados, de manera hilarante, despertando siempre risas y buen rollo en todo el mundo. Por una vez, ha sido Ignasi quien se ha puesto al otro lado, quien ha respondido como entrevistado, para hablar de él mismo, y de momentos de su pasado. Unas reflexiones imprescindibles, sensatas y que pueden servir a muchos otros que hayan estado en su situación. En una conversación deliciosa con el diario Sport, recuerda justamente el tiempo que hacía de periodista deportivo, también en ese medio, antes de darse cuenta de que a él, lo que le hace feliz, es escribir, hacer monólogos humorísticos, hacer reír al personal encima de un escenario.

Él, sin comerlo ni beberlo, se encontró haciendo periodismo deportivo, pero no le llenaba: "¿realmente es esto lo que me apetece hacer? Y a la vez empecé comedia, guiones… y dejé una cosa por otra". A raíz de su incursión en el periodismo deportivo, le preguntan que "Hace ya un tiempo que saliste del armario… ¿te habría costado más hacerlo si hubieras seguido en la prensa deportiva?". Una muy buena pregunta de Dídac Peyret que no duda en responder de manera sincera: "Pues mira, creo que sí, no tanto por compañeros, sino de manera pública. Porque, para empezar, la figura del periodista deportivo también es un poco… o sea, yo no sé mucho de la vida de ningún periodista deportivo, excepto que son de un equipo si es que explican esa parte. Entonces hay un espacio en el que pienso: a lo mejor con esa excusa me habría ahorrado exponerme cuando en realidad era miedo a la reacción. No es por la prensa deportiva en sí, es por el ambiente futbolero, que sigue siendo muy heteronormativo y no incentiva ese paso".

A menudo se ha comentado que en el mundo del fútbol, exceptuando algunos casos puntuales, son pocos los futbolistas que han hablado abiertamente de su homosexualidad, un paso que le gustaría ver, "pero entiendo que no lo hagan y lo respeto mucho. Porque me parece injusto pedirle a alguien que sea pionero o abanderado de algo en plan: “tírate a los leones, prueba tú primero a ver qué hay”. Las carreras de los futbolistas son tan volátiles y tan breves. Entiendo que no den el paso, y a la vez me gustaría que, si alguien quiere darlo, lo dé. Y si pudiera ser en el Barça, mejor. Creo que la afición culé lo respetaría. No pasaría nada y creo que lo celebraríamos y se integraría como un dato más". Palabras que valen mucho la pena, como su sinceridad a la hora de recordar su adicción pasada con las drogas.

Admite que las sustancias estupefacientes "me han dado evasión, pero me han destruido casi por completo. Por suerte ya no: lo dejé hace dos años y pico y estoy mejor que nunca". ¿Un consumidor radical? "Sí, sí, es que lo era", aunque nadie lo diría: "Claro, ese era el truco. Esa era la habilidad que yo tenía. También me lo permitía el ser muy funcional en mi trabajo. Como no fallaba, nadie me preguntaba qué hacía el sábado cuando nadie me veía". Celebramos que esta época haya quedado atrás. Y celebramos también que nos alegre el día cada vez que él y Tomàs Fuentes presentan una nueva ruina. Ignasi Taltavull, maravilloso.