Bevolutive, la nueva empresa de Iñaki Urdangarin, confía en que hará dinero, clientes y prestigio para la imagen de éxito deportivo de su fundador. La web del nuevo negocio del exmarido de la infanta Cristina se abre con una gran foto de Iñaki con un balón de balonmano sobre fondo negro. Urdangarin viste un jersey también negro de cuello alto, como un gurú de Silicon Valley. El libro de memorias y la gira de promoción tienen este objetivo: blanquear su imagen porque el nuevo negocio depende de esta imagen. Hace de coaching, ofreciendo asesoría a empresas y particulares. Todo indica que no trabajará para administraciones públicas, que es lo que le llevó a prisión con su anterior empresa, el Instituto Nóos. La imagen de Iñaki como hombre de negocios quedará para siempre asociada a aquel negocio que abrió con Diego Torres bajo la apariencia de instituto sin ánimo de lucro que acabó estafando dinero público.


Iñaki insiste en todas las entrevistas que su condena es solo "una discrepancia" entre su criterio en los negocios y el criterio del Tribunal Supremo. Como excusa suena pobre. Habría sido más honesto que aceptara que Noos era un chiringuito para ganar dinero vendiendo la imagen de yerno del rey embaucando a particulares y políticos. Si se limitara a decir "sé que lo hice mal, he aprendido la lección" sus nuevos clientes verían un hombre arrepentido, que ha entendido por qué acabó en la cárcel. Iñaki en todas las respuestas indica que no sabe qué hizo mal para que lo condenaran. Un punto de partida difícil para creer en la rehabilitación. Sabe que su imagen está muy dañada y no ha parado hasta que ha encontrado a su nuevo Diego Torres, un socio de prestigio que blanquee la imagen del nuevo negocio. Y lo ha encontrado en un jugador del Barça de baloncesto muy querido: Ferran Martínez.



En su etapa post-Barça, Martínez ha ejercido de asesor estratégico, inversor y emprendedor tecnológico, ha fundado diversas compañías y ha trabajado con equipos directivos de alto rendimiento. De momento, Urdangarin basa la estructura de Bevolutive en cuatro nombres: él mismo, Ferran Martínez y dos personas más, la catalana Núria Sala y el vasco Iñaki Saltor. Ferran Martínez coincidió en los vestuarios del Palau Blaugrana con Urdangarin cuando jugaba al Barça de basket y ha decidido asociarse a Iñaki en los negocios sabiendo el problema de imagen de Urdangarin cuando quiere hacer dinero. Tienen empresa titánica: hacer olvidar el Instituto Nóos. El primer paso es bueno: en lugar de elegir al sospechoso Diego Torres, cerebro en la sombra de los negocios del exduque de Palma condenado por los mismos delitos, convencer a una estrella culé, icónica de una etapa antigua, el Barça de Núñez. Ojo que Josep Lluís Núñez también acabó en la cárcel por delitos económicos.