La confirmación del divorcio de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina llegó en enero pasado, cerrando un capítulo de dos años de separación. La ruptura se originó por la filtración de fotos que mostraban al ex duque de Palma paseando por la playa de Biarritz con Ainhoa Armentia, su compañera en el bufete de abogados. Lo que comenzó como una amistad entre colegas, compartiendo problemas matrimoniales, evolucionó hacia el fin de sus respectivos matrimonios y el comienzo de una nueva vida juntos.

Un divorcio que, según varias fuentes, Iñaki habría conseguido una pensión de 5.000 euros al mes, mil menos de lo que la infanta le pasaba mensualmente hasta entonces. Sin embargo, según reveló Juan Luis Galiacho, Iñaki había reclamado mucho más. Entre otras cosas, un pago de dos millones de euros y un sueldo vitalicio de 25.000 euros al mes. Todo ello a cambio de guardar silencio sobre secretos que conoce de algunos miembros de la casa real y sus amigos poderosos.

Iñaki Urdangarin se hace de oro a costa de Juan Carlos I

Galiacho, sin embargo, sugiere que la cifra real es mucho mayor. Concretamente, 50.000 euros al mes, de los cuales solo 5.000 serían declarados ante Hacienda. El resto se canalizaría a través de cuentas en el extranjero, evitando así la fiscalización de las autoridades españolas.

Juan Carlos e Iñaki Urdangarin GTRES
Juan Carlos e Iñaki Urdangarin GTRES

Esta estrategia, según Galiacho, implica un "blanqueamiento" de cara a Hacienda, donde los 5.000 euros serían el único monto registrado en España, mientras que los 45.000 restantes se transferirían a cuentas opacas gestionadas por Juan Carlos I. “Que ahora se diga que va a cobrar 5.000 euros al mes es una cuestión de ‘blanqueamiento’ de cara a la Hacienda española. Este dinero probablemente será el que reciba directamente en España, a lo que se sume otra cantidad que percibirá en el extranjero por parte del emérito, que es el encargado de pagar”, publicó en El Cierre Digital. Una cantidad que quedaría dividida en los 5.000 euros ‘oficiales’ que serían ingresados en España, y otros 45.000 euros que irían a parar a cuentas opacas ajenas al fisco español y ante los que Hacienda no podría hacer nada.

Esas cuentas que moverían los 45.000 euros estarían gestionadas por Juan Carlos I. En este sentido, el emérito habría sido quien más presionó a la infanta para que aceptara las condiciones que pedía Iñaki y cerrara el asunto cuanto antes. Incluso se ofreció a pagar la fiesta. Y es que él sería el primer interesado en enterrar este episodio y que no salieran a la luz secretos inconfesables que afectarían directamente a su imagen y su ética, así como a la de algunos de sus cercanos.