Los médicos forenses provocan fascinación. El hecho que alguien, con tan sólo la exploración de un cadáver, consiga saber tanto sobre la vida de una persona y sobre su muerte es una muestra de los progresos de una ciencia que, para conocernos, ya no tiene que seguirnos continuamente, sino que incluso puede leer nuestro cuerpo como un libro abierto. África también genera una gran fascinación, pero de una forma absolutamente contraria: desde Occidente el continente africano se ve como el reducto de la autenticidad, del misterio, de las cosas naturales, de la naturaleza desbordante... Estos dos elementos, tan fascinantes y tan contradictorios, se dan cita en El enigma del pájaro azul, de Nii Ayikwei Parkers (publicado en catalán y en castellano por Club Editor). El autor, justamente, ha estado en Barcelona este miércoles para presentar su libro.

Ayikwei

Nii Ayikwei Parkers. Foto: Montserrat Serra.

El inevitable choque

El protagonista de la novela es Kayo, un médico que ha estudiado medicina forense en Inglaterra y ha colaborado con la policía inglesa en investigaciones de asesinato. Vuelve a Ghana decidido a incorporarse a la policía ghaneana. Y mientras espera una incorporación que se revela mucho más compleja de lo que esperaba, recibe el encargo de investigar un misterioso caso: el hallazgo en un poblado de unos restos sospechosos. Muy pronto se pondrá de manifiesto que la ciencia ofrecida por el investigador entra en contradicción con las dinámicas de la policía ghaneana, pero también con las tradiciones locales de las poblaciones donde aparecen los restos. Kayo se encontrará en la conjunción entre el mundo de la ciencia, la tecnología y la modernidad, y el mundo de la cultura tradicional, la superstición y el misterio. Al fin, la novela de Ayikwei (un intelectual que procede del mundo de los estudios técnicos), se pregunta sobre el problema que supone que para aprender determinados conocimientos científicos, al fin las personas desaprendan otros conocimientos: "en el movimiento hacia la ciencia, hacia la modernidad, hacia la uniformidad, perdemos muchos conocimientos", dice el escritor ghaneano, quien afirma que no sólo se refiere al continente africano, sino a otros conocimientos que también podían tener las sociedades tradicionales europeas.

Dos mundos

La obra transcurre, por una parte en Accra, y por otra en un poblado en el interior de Ghana. De esta forma hay continuamente un contrapunto entre la modernidad de la una y la tradición del otro. Ayikewi explica: "En muchos lugares del mundo puedes viajar en el tiempo en cuestión de kilómetros, cubriendo la diferencia entre la ciudad y un pueblo. Hay pueblos que parece que estén parados en el tiempo". En el fondo este libro es, también, un homenaje a la gente de la generación de los padres del autor, a los cuales se aculturó, pero mantuvo cierto vínculo con la tradición (su padre mismo combinaba su afición a tocar jazz con su saxo, con el interés por el mundo de la música tradicional).

Sin crítica social

El enigma del pájaro azul tiene una trama con muchos elementos de novela negra, porque es el tipo de literatura que apasionaba en Ayikwei cuando era joven (el autor cita con pasión al autor afro-americano Walter Mosley). Pero, a diferencia de muchas obras policíacas africanas, esta no pretende ser una novela de denuncia social. Incluye a un personaje muy corrupto, pero la mayoría de los ghaneanos que retrata intentan ir tirando. Conviven con la corrupción sin oponerse a ella, pero tampoco la defienden. "Los ghaneanos crecen sabiendo que estas cosas, pasan, aunque no tendrían que pasar", explica Ayikwei. Él se limita a describir a la sociedad ghaneana tal como funciona: con favoritismo, con nepotismos, con privilegios... Pero también es muy realista: "En Inglaterra también hay mucha gente que nunca podrá publicar un libro, por la educación que ha recibido".

El poder en el centro

A pesar de todo, el poder es omnipresente en su obra: explora el poder que ejerce el que domina una lengua sobre lo que no la domina, el poder que ejerce el pater familias sobre los miembros de la unidad familiar, el poder que ejercen el Estado y sus funcionarios sobre las comunidades locales, el poder que tiene quién tiene el conocimiento científico sobre el que trabaja con conocimientos intuitivos... Y muestra su incomodidad hacia la submisión a que se somete al ser humano.

La difícil opción lingüística

La obra se sitúa en Ghana, donde se hablan 90 lenguas diferentes, y donde buena parte de la gente no usa el inglés en sus conversaciones cotidianas. Ayikwei pretende poner de manifiesto la realidad lingüística de Ghana, aunque escribe la novela en inglés. En realidad, ha escrito cuentos y relatos en su lengua, en ga, pero no se considera capacitado para completar una novela en esta lengua. Ayikwei es consciente de la situación de dominio en que se sitúa el inglés sobre las lenguas locales (en la escuela lo castigaban cuando utilizaba el twi). Pero explica que para convertir una lengua oral en una lengua literaria, hace falta un esfuerzo prolongado de un maestro, como el que hizo Aleksandr Puixkin para el ruso o Ngugi wa Thiong'o para el kikuyu... Por eso decidió escribir en inglés, pero incorporando algunas palabras twi para términos clave, y no sólo para términos que no tengan traducción. La edición inglesa salió sin ningún glosario. La editorial catalana ha decidido traducir la edición inglesa respetando todos los términos en lengua twi, pero incorporando un glosario al final del libro (con el objetivo de ofrecer clarificaciones, pero no interrumpir la lectura). El resultado es un poco pesado de leer: incluso se incorpora el término mosca en twi y no acaba de quedar claro porque algún vocablo está en inglés y otro en twi, cuando se está refiriendo a conversaciones que se producían íntegramente en inglés o en twi.

Heredero de la mítica local

El enigma del pájaro azul es tributario de los conocimientos tradicionales, aquellos que no se transmiten en la escuela ni responden a principios racionales. En la obra incluso hay muchas referencias a un personaje, Anansi, la araña, que es el protagonista de la mayoría de cuentos tradicionales de aquella región (encarna la imagen de la inteligencia y se ha convertido en un personaje mítico, también, en muchas historias orales afroamericanas). Pero en la novela también se refleja una absoluta veneración por la gastronomía local: de forma continua los personajes degustan los platos más típicos de la gastronomía ghaneana, en Accra o en el pueblo, acompañados de unas cervezas heladas o del siempre ritualitzado vino de palma.

Nii Ayikwei Parkers: un poeta que escribe novelas

El enigma del pájaro azul, que se publicó en 2009, es la primera novela de Ayikwei, quien había trabajado durantealgún  tiempo con tecnologías de la alimentación. Pero no es su primer libro: ha escrito poemarios y obras infantiles, y es conocido como recitador de poesía de Spoken Word. En realidad, acaba de terminar de escribir su segunda novela, que todavía no ha publicado. No quiere revelar el contenido de su próxima obra, pero afirma que piensa seguir combinando la redacción de novelas con otros géneros.

Una literatura con pocas salidas

Club Editor no es una editorial que publique habitualmente literatura africana, pero apuesta por editar en catalán "autores emergentes" cuando empiezan a dar el salto en el exterior. La traducción al catalán y al castellano de El enigma del pájaro azul llega después de que la novela fuera traducida a varias lenguas y ganara varios premios. No es la única novedad africana en catalán: hace poco Quaderns Crema publicó Els pescadors, de Chigozie Obioma; Periscopi sacó La confessió de la lleona de Mia Couto; Raig Verd ha recuperado los ensayos de Ngugi Wa Thiong'o... Pero a pesar de todo, los libros africanos, en catalán o en castellano, están muy poco presentes en las librerías locales (pero también europeas). El mismo Ayikwei explica que cuando se presentó con un manuscrito a un editor inglés, este se lo sacó de encima argumentando que "ya había publicado una novela africana". Pero tampoco es fácil vender libros en África, el continente con menos tradición lectora. El mercado editorial ghaneano es muy pequeño, pero Ayikwei ha llegado un acuerdo con su editor inglés para que sus libros se vendan más baratos a Ghana, aunque el precio sigue siendo demasiado caro para mucha gente. Afirma, a pesar de todo, que en el África se tendría que publicar más. Ayikwei anima a la gente a leer y a escribir: "Yo no puedo hacer más", asegura.

Un crimen que nos pasea por la Ghana profunda

El enigma del pájaro azul empieza como una novela negra, pero va mucho más allá que la resolución de un simple enigma policíaco, porque se plantea una compleja relación entre cosmovisiones enfrentadas. Supera el ámbito de la realidad palpable y entra en contacto incluso con las realidades mágicas en que creen a tantos y tantos pueblos africanos. Una novela que resultará sin duda atractiva para el público europeo, porque lo llevará por un África diversa, que pasa por las grandes ciudades y por los poblados tradicionales; por las prácticas científicas y por las tradiciones ancestrales; por la cultura escrita y por las leyendas orales... Aunque en algunos momentos el protagonista resulte poco creíble, por su ingenuidad, la trama de intriga se sustenta muy bien y se complementa con unos personajes muy sólidos y trabajados que permiten combinar el desarrollo de la historia, con una discusión sobre los grandes problemas del África, pero también del mundo contemporáneo.